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Desde la famosa “Crisis Ninja” de Leopoldo Abadía el tema de las hipotecas está a la orden del día.  Unos dicen que son el motor de la economía del país, otros que son la única manera de ser propietario y los más radicales que son un lastre social.  Hasta ahora nadie se había planteado el hecho de adquirir una vivienda sin pedir una hipoteca dado los precios son tan elevados que parece irrealizable.  Pero… ¿Es realmente tan difícil?

Casa, dinero, hipoteca...

¿Es posible pagar la casa a tocateja?

Vamos a estudiar un caso práctico.  Supongamos que acabamos de finalizar nuestros estudios universitarios, como ahora está vigente el plan Bolonia, las titulaciones son de 4 años, así que para ese entonces tenemos 22 añitos.  Como  por suerte somos unos chicos JASP, conseguimos un trabajito que no está nada mal en el que cobramos la nada desdeñable cantidad de 25.000€ brutos anuales.  Después de pagar nuestros impuestos contamos con 19.662 euritos para gastar.  O para ahorrar.  Con estudios y trabajo nuestra novia comienza a presionar, así que nos vemos en la tesitura de tener que comprar una casa, nada del otro mundo, un apartamento de dos habitaciones por el módico precio de 120.000€.  De momento, y tras estudiarlo un poco, nos encontramos con tres posibles alternativas:

Caso 1:  Comprar, pagar.

Como lees.  Primero compramos la casa y luego la pagamos.  El banco nos presta el dinero, obviamente.  A un interés total del 3% (razonable) y con un plazo de 25 años nos queda una hipoteca de 569 eurazos.  Cinco lustros pagando y la ventaja de disfrutar de la casa desde el primer año.  El problema es que al final la broma nos sale por 170.700€, que son 50.700 euros más que el precio inicial.

Caso 2:  Ahorrar, comprar.

Suena extraño, pero es posible.  Imaginemos que nos quedamos en casa de papá y ahorramos cada mes los 569€ que costaría la hipotética y patética hipoteca.  A eso le sumamos unos 210€ mensuales en concepto de recibos (luz, agua, gas, teléfono, seguros, ibi, comunidad), con lo que AL AÑO nos encontramos con 9348€ en nuestra cuenta.  Resulta que hemos estudiado económicas, así que sabemos manejar un poquito el dinero y lo invertimos a un plazo fijo anual del 4%.  Al año siguiente reinvertimos lo ganado, lo anterior y lo ahorrado durante el segundo año, y así sucesivamente.  Recordemos que los 4 últimos años podremos desgravarnos gracias a las cuentas de ahorro-vivienda, que permiten aumentar el ahorro en 1352€ anuales, que también sumamos al plazo fijo.  Resulta que al final del año 10 nos encontramos con 129.763€, así que podemos pagar la casa a tocateja y encima contamos con 9763€ para darnos un homenaje.  Viviremos en casa de nuestros padres hasta los 32 años (mucha gente lo hace) pero nunca jamás le deberemos dinero al banco.

Caso 3:  Ahorrar, comprar, pagar.

Para no ser drásticos analicemos también un caso intermedio.  Ahorramos durante 4 añitos y luego pedimos una hipoteca.  Recordemos que podemos desgravarnos gracias a la cuenta ahorro-vivienda y que reinvertimos las ganancias en un plazo fijo.  Así, nos encontramos al final del año 4 con 55.907€, compramos el piso y pedimos el resto.  Pagaremos 529€ durante 12 años, con lo que hemos reducido el plazo total de compra de 25 a 16 años.

Por supuesto, todo esto se reduce a la mitad si nuestra novia también trabaja, que para algo ha estudiado la chiquilla.  De esta forma, con el caso 2 (ahorrar, comprar) podemos estar viviendo en nuestro piso en solo 5 años, sin hipoteca.  ¿Lo véis claro?

La verdad nos hará libres.

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A todas horas vemos en los telediarios noticias que hablan sobre los mercados.  Los mercados exigen reformas para España, los mercados exigen niveles altos en la prima de riesgo de la deuda española, los mercados recelan del presidente electo de Perú… parece que los mercados lo controlan todo, influyen en todo, urgen a los gobiernos a seguir sus directrices.  Los mercados necesitan saber, exigen saber el rumbo de la política.  Los mercados están íntimamente ligados al devenir de nuestras vidas, por lo tanto.  Pero, ¿Quienes son realmente esos mercados? Y lo que es más importante: ¿Quienes los controlan?

Los mercados, esos grandes desconocidos

Ojalá comprender los mercados fuera tan fácil como comparar los precios en la frutería del barrio

Cuando el simpático presentador de informativos habla sobre “los mercados” en realidad se está refiriendo a los mercados financieros.  Estos mercados financieros se componen de lo siguiente (está perfectamente explicado en este documento, pero para ahorraros sus 38 páginas, lo explico brevemente) :

  • La bolsa (mercado de capitales a largo plazo).
  • Un mercado monetario.
  • Un mercado de cambios (capitales a corto y medio plazo).
  • Un mercado de tipos de interés.
  • Un mercado de materias primas.
  • Un mercado de productos derivados.

De todos ellos el que más nos sonará será posiblemente La Bolsa.  La Bolsa es una empresa, una empresa que posibilita que otras empresas comercien con acciones y obligaciones.  Las acciones son pequeñas partes de una empresa, que cualquiera puede comprar.  Las obligaciones, por su parte, son préstamos que el que la compra ofrece a una empresa.   Así, vemos que el mercado bursátil está compuesto por las grandes empresas de un país (las que cotizan en bolsa).  El resto de “mercados” son similares, solo que los productos con los que se comercia son diferentes.

Los mercados monetario, de cambios y de tipos de interés, están integrados por los bancos centrales, los bancos privados, las empresas multinacionales, que son los que influyen en la emisión de dinero y deuda, las tasas de interés (el valor del dinero) y los valores de cambio entre las diferentes monedas.    Los mercados de materias primas y de productos derivados también los forman las grandes empresas, que acuden a ellos en busca de inputs y para vender sus excedentes de outputs fuera de sus países de origen.

Total, estamos viendo que los mercados están controlados por los bancos y las grandes corporaciones.  No olvidemos a los especuladores, que mediante artimañas de ética dudosa acaparan tal o cual acción, compran una u otra materia prima para subir o bajar los precios a su antojo y así beneficiarse en el corto plazo.  Así, especuladores, bancos y corporaciones manejan los mercados a placer, son ellos los que controlan el devenir económico, los flujos monetarios, la producción de materias primas y la venta de productos y servicios.

Ahora volvamos al principio.  Los mercados exigen “cosas” a los dirigentes políticos, que ellos corren prestos a conceder, porque “lo exigen los mercados”.  Y estas decisiones, como el abaratamiento de los despidos, la reducción de beneficios sociales para favorecer la creación de empresas, las subidas de impuestos… recaen directamente en perjuicio de los ciudadanos.  Son los mercados los que deciden, son los mercados los que gobiernan.  Y eso es lo mismo que decir que quienes gobiernan son los bancos y las grandes corporaciones.

Ahí está el verdadero problema.  Nadie ha elegido ser gobernado por esos señores.  A los políticos les votamos, pero solo para que sus hilos sean movidos por “los mercados”.   A los mercados nadie los vota, no hay elecciones para elegir al presidente del Banco de Santander ni al consejo de dirección de Telefónica.  Estos cargos son designados a dedo por los accionistas mayoritarios, que suelen ser otros bancos u otras grandes corporaciones.  Ellos se lo guisan y ellos se lo comen.

Y el pueblo, mientras tanto, nos comemos con papas nuestros inútiles votos.

¡Democracia Real Ya!

La verdad nos hará libres.


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Reflexionemos pues.  Como ya sabemos, el movimiento ciudadano (no se bien como llamarlo, si DRY, NoLesVotes, #spanishrevolution..) clama por los siguientes principios:

  • El fin de los privilegios de políticos y banqueros, que son casi la misma cosa.
  • La salida de la crisis económica, promovida por los únicos que sacan beneficio.
  • Cambio en el poder, no votar a los tres partidos mayoritarios (PSOE, PP y CIU).
  • Medidas propuestas para el cambio.

Todo esto está muy bien, pero el movimiento ciudadano también recibe críticas.  Vamos a ver las más importantes:

  • Se piensa que hay alguien oculto detrás de la organización, esperando sacar rédito político.
  • Otros creen que no son más que “una panda de perroflautas antisistema”.
  • Las medidas que proponen no son las adecuadas, o son de extrema izquierda.
  • Se quejan de una crisis que ellos mismos han ayudado a que se produzca.
  • El movimiento se ha producido demasiado tarde.
Varios carteles

Carteles que llaman a diferentes manifestaciones en Algeciras

Por supuesto, cada uno arrima el ascua a su sardina.  No faltan los que quieren sacar algún beneficio del movimiento, sea éste orquestado o espontáneo.  En las manifestaciones y concentraciones se han visto banderas republicanas, chapas de algunos partidos y pegatinas electorales.  En muchos casos se les ha indicado que la finalidad de las manifestaciones no es hacer campaña.  Algunos lo han entendido (la mayoría) y otros no.

Este movimiento tenía que producirse en algún momento.  ¿Es tarde?  Puede que sí, pero hubiera sido peor que no se hubiese llevado nunca a cabo.  Tenía que saltar la chispa que prendiera la tela de la indignación y esa chispa fue la manifestación del 15 de Mayo.  A partir de ahí todo (se supone) es espontáneo, ya que la organización inicial no ha convocado ninguna concentración a partir de esa fecha.  ¿Por qué antes de las elecciones?  Evidentemente, es el momento en el que causa más efecto mediático, las huelgas de transportes se hacen en días de vacaciones y las  huelgas de comercios en días de mercado.

En estos momentos hay acampadas espontáneas en todas las ciudades importantes (y otras que no lo son tanto) de España, no sólo en Sol.  Twitter hierve con las hashtags #spanishrevolution, #acampadasol, #democraciarealya y otras.  Los periódicos y blogueros empiezan a posicionarse a favor o en contra del movimiento ciudadano.  Españoles expatriados se concentran en Londres, Munich, Estambul, Bruselas, incluso en países tan distantes como Japón.

¿Es lícito concentrarse en la jornada de reflexión?  Si es para hacer campaña, está claro que no.  Pero concentrarse para reflexionar o incitar a la reflexión es perfectamente válido.  Pensemos…

  • ¿Necesitamos realmente un cambio?
  • ¿Queremos que los de siempre sigan en el poder?
  • ¿Le damos a otros la oportunidad de explorar diferentes caminos?
  • ¿Estamos descontentos con la política actual?
  • ¿Hay que avanzar hacia una democracia más igualitaria?

Si la respuesta a la mayor parte de estas preguntas es SI, ya sabes lo que tienes que hacer.  VOTA.  No votes en blanco ni hagas pintadas en la papeleta.  No te quedes en casa.  VOTA.  Busca un partido que promueva alguna política que calme tus reivindicaciones, aunque no estés totalmente de acuerdo con todo lo que ese partido proponga, VOTA.  No permitas que los de siempre sigan en el poder.  VOTA.

En cambio, si eres feliz con el estado actual del mundo, VOTA.  Manifiéstate en contra del movimiento ciudadano.  Vota a los que mandan o a los que insultan a los que mandan.  VOTA.  Quédate en casa, vota en blanco, haz dibujitos en la papeleta o vota a los que siempre has votado.  VOTA.

Piensa por ti mismo, eres capaz de hacerlo.

Cuando di de comer al hambriento, me llamaron buena persona.  Cuando pregunté por qué pasaba hambre, me llamaron comunista.

La verdad nos hará libres.

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Desde hace algunos meses circula por los foros de internet, las redes sociales y los blogs una peculiar iniciativa: convocar una manifestación para el día 15 de Mayo, en contra de… ¿En contra de qué? Que nos lo expliquen ellos mismos a través de su manifiesto:

Convocatoria del 15M

Nosotros los desempleados, los mal remunerados, los subcontratados, los precarios, los jóvenes… queremos un cambio y un futuro digno. Estamos hartos de reformas antisociales, de que nos dejen en el paro, de que los bancos que han provocado la crisis nos suban las hipotecas o se queden con nuestras viviendas, de que nos impongan leyes que limitan nuestra libertad en beneficio de los poderosos. Acusamos a los poderes políticos y económicos de nuestra precaria situación y exigimos un cambio de rumbo.

Muchos dijeron que la iniciativa del 15M no iba a llegar a ninguna parte, que éstos no eran más que un grupúsculo de jóvenes exaltados en busca de protagonismo, o simplemente con ganas de “liarla parda”.  Pero la conciencia ciudadana, invariablemente, siguió su curso natural.  Poco a poco les fueron apoyando otros movimientos sociales (como el “estado del malestar” y la plataforma “no les votes“), se organizaron en grupos por ciudades, crearon eventos, pegaron carteles… hasta que por fin llegó el gran día, la hora H del día D (ejem, las seis de la tarde del día 15).

Se desplegaron las pancartas

Se desplegaron las pancartas

Tímidamente al principio, todos aquellos que decidieron secundar la convocatoria se fueron reuniendo en los puntos de encuentro.  La primera impresión no fue muy positiva, poca gente, mucha presencia policial y algunas fuerzas políticas minoritarias que habían aprovechado el desencanto general para hacer campaña (no citaré cuáles para no darles mayor bombo).  Pero a medida que fueron pasando los minutos la cosa empezó a animarse.  Más y más gente fue apareciendo, se desplegaron las pancartas, se repartieron los carteles, se leyeron los manifiestos… Por supuesto, la prensa no tenía la más mínima intención de perderse un detalle y tomaba fotografías a diestro y siniestro, acercando la oreja a los corrillos para tratar de “captar” conversaciones que quedaban registradas en sus blocs.

Manifestantes en Algeciras

Manifestantes en Algeciras

Luego empezó la marcha.  Escoltados por la policía (no podía ser de otra forma), los manifestantes recorrieron las calles de más de 60 ciudades españolas.  Desde las plazas más céntricas hasta las subdelegaciones del gobierno o los palacios de justicia.  Mucho ruido.  Mucha protesta.  Muchas voces alzadas.  Poca violencia (excepto casos aislados, como el de Madrid).  Ya está bien de tanto abuso, los mercados financieros no hacen más que ordeñar y sangrar al pueblo, pero el pueblo ya se ha cansado y ha iniciado su revolución.  A grito alzado se ponían Islandia y su revolución pacífica como ejemplo.  Palmas, pitos, cacerolas.  Y la mirada atenta de la policía, los guardianes del poder.  Se hicieron paradas en puntos emblemáticos (centrales sindicales, sucursales bancarias…) donde cada cual se llevó su repaso y su tanda de pitos.  Hasta que el “puñado de exaltados” (según los más derrotistas) llegó a su punto de destino.

Sentada en los juzgados

Nuevos manifiestos al final del trayecto

Los Juzgados.  La subdelegación del gobierno.  La sede de tal o cual banco.  Da igual.  Todos representan lo mismo: el poder del dinero.  Y allí, más protestas, nuevas voces, nuevos manifiestos, más datos indignantes coreados a los cuatro vientos.  Como epílogo queda una próxima convocatoria para emprender más acciones, más jornadas de protesta y más movilizaciones, como las acampadas que se están llevando a cabo en Sol (Madrid) y en otras capitales españolas.  La prensa, como siempre, se toma la libertad de decir lo que le conviene a los poderosos.  Han tachado la iniciativa de “extrema izquierda” (nada más lejos de la realidad).  También ha habido repercusión  mediática en el Washington Post y en periódicos rusos.

Dirán que eran cuatro gatos, que es una mera ilusión, que sólo eran tres exaltados… yo estuve allí, y fue muy real.

La verdad nos hará libres.

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Ahora que el tiempo de la crisis se mide ya por años, que millones de personas han perdido sus empleos y que cientos de miles de familias españolas han sido forzadas a abandonar sus casas, deberíamos vislumbrar un panorama empresarial desolador.  Las grandes empresas deberían incurrir en pérdidas, desinversiones, reducción de activos… pero la realidad es bien distinta.

Crisis!

En plena crisis, ¡suben los beneficios!

La primera multinacional que se me viene a la cabeza es una conocida marca de refrescos: Coca Cola prevé duplicar sus ingresos en nueve años hasta los 200.000 millones de dólares.  Impresionante, en plena crisis y piensa, no ya aumentar, sino duplicar sus ingresos.  ¿Será que los malos tiempos nos empujan a ahogar nuestras penas en sus chispeantes burbujitas?

Pero ahí no acaba la cosa, veamos el sector fianciero.  Pese al difícil entorno, el consejero delegado del BBVA, Ángel Cano, adelantó que el grupo prevé superar este año su beneficio del pasado ejercicio. En el 2010, ya logró mejorarlo un 9,4%, hasta los 4.606 millones.   Je, dos años seguidos aumentando sus ganancias.  Hay más.  El presidente del Banco de Santander, Emilio Botín, resaltó que los resultados de 2009 son los “mejores de la historia” del banco, casi nueve mil millones de euros.

¿Y el sector energético? Es de suponer que, como hay que ahorrar, se consumirá menos energía (y menos de todo).  Pero… ¡no!  Iberdrola ganó, sólo en el primer trimestre de 2011, mil millones de euros.  Nada, lo justo para ir tirando.  Lo mismo le pasa a Endesa, principal empresa nacional de electricidad (¡ups! olvidaba que ya no es ni nacional, ni española), que triplicó sus beneficios trimestrales en 2011, hasta los 1500 millones de euros.

¿Comunicaciones?  Ono gana, Telefónica presenta EREs a pesar de dar beneficios,  y en el sector internacional, Google se presenta como un gigante de los números:  incrementando sus beneficios en un 37%.

Vergonzoso es que en los años de crisis estas multinacionales ganen cada vez más, incrementando sus beneficios hasta límites que no llegaron a soñar ni durante la época de vacas gordas.   Y el pueblo sufre recortes sociales, desempleo y apatía.  Crisis, dice la televisión.  Crisis, dicen los “mercados”.  Crisis, crisis, crisis…  ¿Crisis para quién?

Crisis para ti.

La verdad nos hará libres.

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Desde hace un par de semanas está en todos los periódicos y televisiones.  No se habla de otra cosa (oh, perdón, olvidaba los partidos del Barcelona y Real Madrid) y al parecer,  el rescate es inminente.  La economía va bastante mal en Portugal, y aunque no es el único país con dificultades, ni va a ser el último, parece que hay que acudir a su rescate con decisión y todos a una.  Ya en su día se rescató a Grecia y a Portugal, así que a prioriparece una buena idea… ¡salvemos a los portugueses!  Pero, ¿por qué hay que rescatar a Portugal?

El rescate de Portugal

Irlanda y Grecia se cayeron, y ahora Portugal se rinde ante los "mercados"

Resulta que la República Portuguesa debe mucho dinero. ¿A quién? dirán ustedes.  Pues a los bancos.  Se les ha pedido prestado para que el país pudiera seguir funcionando al mismo ritmo que hasta ahora.  El primer ministro, José Sócrates, dimitió porque el parlamento no quiso “ahorrar” para pagar la deuda sin ayuda externa.  Yo hubiera hecho lo mismo.  Y entonces empezaron los problemas.  Con las arcas vacías y mucha deuda acumulada Portugal ya no cumplía los tiránicos requisitos económicos que se exige a los países de la zona euro, así que los mismos países decidieron “ayudar” un poquito a Portugal mediante un rescate y de paso, mantenerla dentro del redil de la unión económica europea.

El primer paso es inyectarle dinerito fresco.  El Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo van a prestar unos ochenta mil millones de euros para salvar la economía lusa.  Pero el FMI no es una bolsa de ayuda a la que todos aportan un poquito para dárselo al que lo necesite, no señores, el FMI es una entidad PRIVADA (Fondo Monetario Internacional: deuda externa y crisis mundial, José Serulle Ramia, Jacqueline Boin, 1984, ed. iepala) en manos estadounidenses.  Desgraciadamente, el Banco Central Europeo también es PRIVADO, o sea, que pertenece a unos señores adinerados.  Estos señores son los que le prestan el dinero a Portugal para que aguante la crisis.  Pero claro, estos señores, aunque son inmensamente ricos, no poseen todo el dinero que necesita un país, así que venden la deuda a todo aquel que la quiera comprar.

Tú, pobre pequeño inversor, has decidido que debes sacar una rentabilidad a un dinerillo que te legó tu tía al fallecer.  Vas al banco y contratas un depósito al, por ejemplo, 2%.  Luego tu banco se lo presta al FMI o al BCE al 4%, y estos señores se lo prestan a los portugueses al 8%.  Tú ganas un poquito, porque tus ahorros son pequeños, pero tu banco sí que gana, ya que presta los ahorros de todo quisqui (y de las tías de todo ser viviente) a los señores de las chisteras, que son los que más ganan porque le prestan a Portugal ochenta mil millones de euros que no son suyos.  Y no sólo eso, ahora le exigen al país vecino una serie de medidas que incluyen:

  • Privatizar el sector público: Galp, Electricidad de Portugal, Portugal Telecom, banco CGD, Aeropuertos…
  • Recortes en los presupuestos: menos servicios, menos educación, peor sanidad y menos subvenciones para el pueblo.
  • Acciones para estimular la actividad económica: supresión de derechos laborales, abaratar el despido, rebajas tributarias a empresarios y rentas altas…

Je, la cosa pinta bien.  Los dueños del FMI y BCE ganan pasta.  Los bancos como el tuyo ganan pasta.  Los empresarios (los ricos) de Portugal ganan pasta.  Y toda, toda esa pasta la paga el pueblo.  La pagan los portugueses, igual que la pagaron antes los griegos y los irlandeses.

Espero que nunca tengan que rescatar a España, no me apetece engordar con mi sangre a los señores de la chistera.  Y mucho menos que se aprovechen de los ahorros de mi tía.

La verdad nos hará libres.


Hace unos días recibí la nómina en un sobre cerrado y la guardé en el bolsillo de la camisa.  Este hecho en si no tendría nada de particular excepto por dos razones de peso: tengo la suerte de contar con un empleo estable y por primera vez, me fijé en unos numeritos pequeñitos que aparecen en la parte de “deducciones”.  Centrándonos en la segunda de las razones (la primera daría para escribir todo un blog), al salir del trabajo y subir al coche recordé el sobre cerrado y lo abrí.  Al darme cuenta de la existencia de esos números “deductivos” mi formación técnica me llevó invariablemente a sumarlos.  Mal.  Muy mal.  La suma de todas las “deducciones” de mi salario sobrepasaba en algunas décimas el 33% del mismo.

Bala conmigo... beeeeee!

Tú y yo estamos juntos en el redil

Me llevé las manos a la cabeza de forma instintiva, dejando caer el papel impreso al frío y húmedo suelo, pues me encontraba en el aparcamiento.  La mayor parte se correspondía con el impuesto sobre la renta, ese dinero que hay que entregar a cuenta simplemente porque has recibido un pago por tu trabajo.  Otra parte se lo llevaban las cotizaciones a la seguridad social.  Y otra un plan de pensiones “de empresa”, pero que es obligatorio.  Total, que la mayor parte se la llevaba papá estado con sus impuestos.

Instintivamente, mientras conducía a casa, repasé los gastos más importantes a los que debía hacer frente en este mes.  Por descontado el segundo gasto más importante (después de los impuestos) se trataba de la hipoteca.  Otro 30%.  Mal no, peor.  Para disfrutar de un derecho fundamental recogido en la constitución tengo que renunciar a un tercio de mi salario.  Pero aún hay más, pues las facturas (agua, luz, teléfono, comunidad) se llevaban un 15% adicional.  Y estamos hablando de servicios de los que no se puede prescindir, obligatoriamente debo contar con esos servicios para llevar una vida digna.

Recapitulemos:

  • 4 meses al año trabajo para el estado, el equivalente a un 33% del salario.
  • Otros 4 meses trabajo para el banco, el 30% que se lleva la hipoteca.
  • Otro mes trabajo para mantener mi propia dignidad.  Tiene guasa que haya que trabajar para eso.

La cosa es realmente fuerte.  Sólo 3 meses al año trabajo para mi.  TRES MESES, de un total de DOCE.  Soy un esclavo, un borrego, un animal de granja.  Estoy dentro (muy dentro) del redil y no puedo escapar de él.  Con mi sangre mantengo el sistema.  Me gustaría decir que contribuyo a construir carreteras, a mantener los hospitales, las escuelas, los museos… pero esto es cierto sólo en parte, ya que una buena tajada de los impuestos son para pagar deudas que el estado tiene con los bancos.  Así que en realidad trabajo para el banco.  El capital es el que me puso el yugo y tiene la llave de mis cadenas.

Espero que tú seas diferente, aunque mucho me temo que estás junto a mí en el centro del redil.

Bala conmigo, borrego… beeeeeeeee!

La verdad nos hará libres.


Tiempo de lectura: 9 min.

A estas alturas de la película, muchos ya sabéis que el dinero que existe en circulación tiene valor simplemente porque el Estado dice que lo tiene.  Ya no está basado en las reservas de oro ni de otros bienes del país, sino que se fundamenta en la deuda que el gobierno mantiene con los bancos.  En resumen: el dinero tiene valor porque el Estado dice que tenemos que aceptarlo en nuestras transacciones comerciales.  Por lo tanto, no es de extrañar que una moneda de cambio que carece de valor real fluctúe como realmente lo hace, cambie de valor cada dos por tres o tenga aquí un valor diferente del que tiene en el país de al lado.

Eliminemos el dinero

Poco a poco irá desapareciendo el dinero convencional

Entre todo el maremágnum de idas y venidas económicas, tanta estafa bancaria a nivel mundial y tanta crisis “de diseño”, surge una idea que dará un verdadero y tangible valor al dinero: EL BANCO DE BIENES.  Ya que el dinero ha perdido todo valor y credibilidad, esta idea surge como alternativa (más bien como un paso) hacia una sociedad que no esté basada en el valor de una enorme mentira.

El Banco de Bienes es un gran almacén que al principio estará vacío, careciendo de todo valor.  Una persona llegará al almacén y depositará allí un bien, entendiendo por “bien” algún objeto que posea cierto valor.  Veámoslo con un ejemplo: Zutano necesita alimentar a su familia pero no está dispuesto a pedir un préstamo porque ha perdido toda la confianza que tenía en los bancos tradicionales, así que acude al Banco de Bienes.  Consigo trae una bicicleta.  En el Banco de Bienes hay un tasador, que en base a unas reglas justas decide que la bicicleta de Zutano tiene un valor de 100 DAL (Dinero ALternativo).  Así que Zutano deja allí la bicicleta y se lleva en la cartera 100 DAL.  Estos DAL pueden ser billetes, cheques, monedas o apuntes en un libro, como queramos, pero estarán basados en el valor del bien depositado por Zutano.  Éste puede ahora, con su Dinero ALternativo, retirar cualquier objeto del almacén siempre que entregue a cambio un valor en DAL equivalente al valor del bien.

¿Qué pasará después?

En una primera instancia, Zutano no tendrá nada que llevarse salvo la propia bicicleta que depositó él mismo.  Pero a los pocos días el almacén irá llenándose de objetos.  Un agricultor podrá depositar allí el excedente de su producción en lugar de arrojarlo al río y recibir por él una cantidad de DAL.  Alguien que adquiera un televisor nuevo puede entregar al antiguo al Banco de Bienes (siempre que funcione) y recibir algunos DAL… y así sucesivamente.  Zutanito podrá por fin canjear sus DAL por algún alimento y sacarle así provecho a la bicicleta que tenía en el trastero y que ya no usaba.

Al cabo de un tiempo el almacén estará lleno y será necesario abrir una sucursal en otra ciudad, extendiendo así el ámbito de influencia del Dinero ALternativo.  Poco a poco algunos comercios que emplean el dinero tradicional empezarán a aceptar también los DAL como medio de pago, ya que saben que podrán canjearlos en el almacén (o en otros comercios) por bienes y servicios.  Y será un dinero que  nunca pierda valor, salvo la degradación natural de los bienes almacenados, porque siempre estará basado en objetos tangibles y no en la ilusión de la deuda como el dinero tradicional.  Ninguna entidad privada decidirá sobre el valor de los DAL (como ahora ocurre con el FMI o la Reserva Federal de EE.UU.), ya que el Banco de Bienes es una organización sin ánimo de lucro.

Eventualmente, algunos trabajadores comenzarán a recibir parte o la totalidad de su salario en DAL.  Cuanto mayor sea su difusión y su uso, mayor número de objetos podrán ser adquiridos con los DAL y mayor será su valor.  El primer día, los 100 DAL de Zutano valían poco porque sólo se podía adquirir una bicicleta, pero si disponemos de un almacén lleno de objetos y de múltiples comercios en los que podemos pagar con Dinero Alternativo, el valor de éste aumenta considerablemente.

¿Hay alguna base o antecedente para todo esto?

En Banco de Bienes se presenta como alternativa al dinero real.  La idea puede parecer descabellada, pero ya se han llevado a buen término iniciativas similares: algunas empresas pagan a sus empleados en especie, que es una forma de emplear un bien en lugar de dinero convencional.  Tabacalera pagaba parte del salario en vales que eran canjeables por objetos en ciertas tiendas (a decir verdad, bastantes).  Algunas eléctricas pagan una parte del sueldo de sus empleados con fluido eléctrico, otras empresas entregan vales de comida que pueden ser utilizados en muchos restaurantes… y estas iniciativas siempre han sido bien vistas por parte de los empleados.  Un vale de comida siempre valdrá por una comida, aunque el euro cambie de valor, al igual que un paquete de tabaco seguirá sirviendo para lo mismo (aunque no sea muy saludable) por muy alto que esté el euribor.

La idea del Banco de Bienes lleva ya un tiempo gestándose en diversos foros.  Un dinero que no pierde valor y que no está gestionado por los bancos ni el estado, libre de élites manipuladores… un sueño hecho realidad.

La verdad nos hará libres.


La mala situación laboral de muchos españoles, el tipo de interés creciente y las dificultades para pagar las cuotas de las hipotecas están forzando a la gente a buscar otras alternativas de menor riesgo o menor coste.  Ya sea alquilando casa en vez de comprarla, regresando a casa de los padres o buscando ingresos extras por las tardes está claro que algo hay que hacer.  En estos momentos el tipo de interés normalmente aplicable en España para las hipotecas (el tan cacareado euribor) se encuentra a niveles muy asequibles pero todo apunta a que esta situación cambiará en un futuro próximo (se habla del 3% en los próximos 2 años).  Ante tan espeluznante perspectiva… ¿qué hacer?

 

Yen, la panacea (?) de la hipoteca multidivisa

¿Es el yen una alternativa para las hipotecas españolas?

Desde luego, lo mejor es que nos toque la lotería, aunque existe una alternativa fácilmente materializable, pero no exenta de riesgos.  Se trata de la Hipoteca Multidivisa.  Este producto financiero (que no todos los bancos ofrecen) es similar a una hipoteca convencional, pero tiene dos particularidades que lo hacen tan atractivo como arriesgado:

  • El tipo de interés de referencia no es el euribor, sino el LIBOR.  Este libor es la tasa de referencia usada para los préstamos interbancarios en el mercado de Londres.  Existe un libor diferente para cada divisa y suele ser bastante más bajo que el euribor.  Primera ventaja: menor tipo de interés, menos dinero a pagar.
  • La moneda en la que se pide el dinero prestado no es el euro, sino cualquier otra divisa de cualquier parte del mundo.

Así que ya lo tenemos.  Buscamos una divisa cuyo libor sea bajito y, como por arte de magia, nuestra cuota mensual se reduce de manera dramática.  Se que lo entendéis perfectamente, pero todo quedará más claro con un ejemplo: Fulanito y Zutanita han comprado una vivienda en 2011, pero temen que en pocos años el euribor “esponje” e incremente la cuota que pagan por su hipoteca.  Ahora llegan casi a lo justo… por suerte los intereses están bajitos, pero hay que ser previsores.  Su pequeño apartamento costó 150.000 eurazos, la hipoteca está a 25 años y el banco les cobra un diferencial del 0.5%, así que mensualmente pagan 635 euros.  Y eso que las condiciones son buenas, aunque hay gente que gana poco más de lo que ellos pagan por su casa.

Fulanito no para de darle vueltas a la cabeza hasta que, a pesar de ser joven, pierde el poco pelo que le queda.  Encuentra una posible solución: cambiar su hipoteca a un modelo multidivisa en yenes (¡Oh, el país del sol naciente!), ya que el libor del yen a un año es 0.56%.  De momento ya le está ganando al euribor casi un 1% y su cuota mensual bajaría hasta 569 euros.  “No está nada mal”, concluye satisfecho.  Pero Zutanita, que es una mujer de su tiempo, con un agradable carácter latino y que sabe de números (entre otras muchas virtudes) no lo ve tan claro.  Después de investigar por blogs como éste y preguntar a empleados de banca ha aprendido unas cuantas cosas que Fulanito ha pasado por alto:

  • El libor es más estable que el euribor, por lo que estaríamos evitando la subida que sabemos que el euribor sufrirá.
  • El préstamo debe ser pagado en yenes.  Así que ya no deberían 150.000 euros, sino 16.800.000 yenes. Y su cuota pasa a ser 63.771 yenes.
  • Y lo más importante: el cambio del yen varía muchísimo frente al euro.  Como Fulanito es español, cobra en euros, así que mensualmente debe comprar 63.771 yenes para pagar la hipoteca.

Aunque sería más exacto decir que ESTE MES debe comprar 63.771 yenes, porque realmente no sabe cuántos euros tendrá que pagar el mes que viene.  Puede ocurrir que el euro cotice a 170 yenes, con lo que bastarían 375 euros para pagar su hipoteca.  Pero también puede pasar que el yen se aprecie con respecto al euro, pongamos que hasta 80 yenes el euro, así la cuota pasa a ser de 797 euros.  Uffff…  ¿nos dará para salir del redil?

Podemos decir que, en el mejor de los casos, la hipoteca multidivisa es arriesgada.  De todas formas aún no hemos hablado de su característica más importante: el cambio de moneda de la deuda al completo.  Pero eso es otra historia, que será contada en otro post.

La verdad nos hará libres.

Saludos.


Seguro que muchos de vosotros creéis que sois libres, que podéis hacer lo que os plazca, que nada os coacciona y que el poder de decisión está en vuestra mano.  Nada más lejos de la realidad.  La mayoría de nosotros (me incluyo, por supuesto) somos esclavos.  Vivimos atados a una u otra cadena, sometidos al yugo de gentes que no hemos visto en nuestra vida y, lo que es peor, la mayoría de las veces no somos conscientes de ello.  ¿Creéis que miento?  Seguid leyendo y luego me diréis…

chain cadena

Los esclavos del tabaco. Nadie puede negar esto.  Viven enganchados a una sustancia que, no sólo causa un nimio placer, sino que es altamente dañina para la salud, carísima, que provoca adicción y que está gravada con elevadísimos impuestos.

Los esclavos de la moda. Deben ir siempre a la última, renovando el armario cada temporada, vistiendo prendas que en muchas ocasiones no les gustan pero que deben llevar porque están de moda.  Pagan precios excesivos por prendas que, unos meses más tarde, estarán a mitad de precio.

Los esclavos de la tele. Se tragan programas de calidad ínfima, que no les aportan nada más que consumir su tiempo vital mirando como transcurre la vida de los demás en lugar de vivir la suya propia.  No estaría tan mal si la gran parte de la vida de los famosos no fuera un teatro.

Los esclavos del trabajo. Hace poco, un compañero decía que si no trabajara, se sentiría aburrido e inútil.  Le respondí: “¿Tan vacía es tu vida que tienes que llenarla de trabajo?”.  El trabajo es necesario para vivir, pero sin pasarse.  Nadie va a agradecerte ninguno de los esfuerzos que puedas llegar a hacer en el trabajo y, si pueden, se colgarán medallas a tu costa.  Tú haces el trabajo y otros cobran por ello, ¿Se puede ser más esclavo?

Los esclavos del dinero. Aquellos que viven encadenados a los préstamos, a las tarjetas de crédito, las hipotecas abusivas…  los tan mencionados mercados nos crean necesidades que no tenemos y que nos vemos empujados a cubrir para no ser menos que los vecinos.  ¿Necesitas realmente ese coche? ¿En verdad te hace falta comprarte todo eso?  Si es así, reúne un poco de dinero para comprarlo al contado, pero si no… replantéate tu modo de vida.

Los esclavos de los demás. Muchos, casi todos, vivimos obsesionados con lo que pensarán los otros de nosotros.  Nos importa que crean que somos tontos, que nuestra vida es pobre, que somos infelices o inferiores a ellos.  Por fuerza queremos aparentar lo que no somos para ser la envidia de aquellos que, muchas veces, llamamos amigo.  ¿Te gusta a ti envidiar a alguien? A tus amigos tampoco, respeta su felicidad y a la larga ellos respetarán la tuya.

Los esclavos de la ignorancia. Qué decir… sin palabras.

 

Hay más, hay muchos más… ¡Despertad!

La verdad nos hará libres.


Muchísimo se ha hablado de los alimentos transgénicos, que si son perjudiciales para la salud, que si eso es jugar a ser Dios, que si no está probada su eficacia… Pero ¿Sabemos realmente lo que significa que un alimento o un cultivo sea transgénico?  Vamos a tratar de explicarlo de la forma más sencilla posible, paso por paso, para los no iniciados en la materia.

guisante

Veamos antes un poco de genética.  Mendel, un monje del siglo XIX, experimentó mediante la observación de cultivos de guisantes y enunció sus Leyes de la Genética.  Básicamente, vienen a decir que el hijo compartirá rasgos de sus padres, que dependerán en mayor o menor medida de la “relavancia” de sus caracterísiticas, por ejemplo, los guisantes rugosos predominan ante los lisos. Otros siguieron sus pasos, descubriendo el ADN (un ácido que se encuentra en todas las células del ser vivo y que contiene la información necesaria y suficiente para “fabricar” a ese mismo ser).  El ADN (ácido desoxirribonucléico) contiene cadenas de compuestos químicos (bases nitrogeniadas) que forman los genes.  Estos genes determinan si el guisante es ovalado, alargado, sensible a la luz, si retiene más o menos agua…

La ingeniería genética trata de modificar estos genes para el beneficio del ser humano.  Lo ideal sería producir guisantes que fueran como naranjas, y que consumieran poca agua, pero esto es realmente difícil.  Lo que sí se ha logrado es hacer que los guisantes sean resistentes a ciertos compuestos químicos.  De esta forma, se modifica el ADN de las plantas para que resistan a un pesticida en concreto, se fumiga todo el campo y muere ABSOLUTAMENTE TODO excepto la planta modificada genéticamente  para resistirlo (transgénica).  Fácil ¿no?

Entonces no hay problema… sembramos guisantes transgénios, fumigamos y obtenemos una cosecha libre de plagas.  El asunto viene después y no voy a entrar en temas de salud, sino en aspectos económicos y sociales.  Las empresas productoras de semillas transgénicas han crecido tanto que están comprando cada vez más industrias semilleras convencionales.  En muchos países ya es realmente difícil encontrar semillas no alteradas, lo que obliga a los agricultores a adquirir semillas transgénicas que son mucho más caras.  Como ya hemos dicho, estas plantaciones hay que fumigarlas con un producto determinado (al que son resistentes) que, casualmente, lo vende la misma empresa.  Je… monopoliza el mercado, obliga a muchos agricultores a pedir préstamos para costearse las nuevas semillas y encima les vende los pesticidas.  Negocio redondo, como el de los bancos.  No puedes comprar otra semilla (no la hay en muchos países) y no puedes comprar otro pesticida, o destruirías la cosecha.  Círculo vicioso.  Además, te obligan a firmar un contrato en el que te impiden obtener semillas de tu propia cosecha, con lo que te ves forzado a volverlas a comprar la siguiente temporada y volver a endeudarte.  El ciclo se rompe el año en el que la cosecha se pierde por el mal tiempo.  Ahí está la ruina.

Muchos más datos en este vídeo sobre una de las empresas de semillas transgénicas:

http://vimeo.com/11281651

El tema de la salud lo trataremos otro día.

La verdad nos hará libres.


En un post anterior comenté algo sobre el dinero, que está basado en la deuda.  Me gustaría retomar el asunto, dada la gran importancia de este tema.  Al contrario de lo que la mayor parte de la gente cree, el dinero no es el reflejo de la riqueza del país, sino que se crea por los bancos en el momento en el que alguien pide un préstamo.  Por ejemplo, si necesitas comprar una casa y pides al banco doscientos mil euros, en ese momento el banco los imprime para ti.  Je, la máquina del dinero existe.  Ese dinero que te han dado no tiene sustento físico, sólo se apoya en tu promesa de que lo vas a devolver en el futuro.  Por eso se habla tanto de la restauración de la “confianza” para salir de la crisis.  Si no confiamos en que los préstamos van a ser devueltos, el dinero no vale nada.

dinero

Pero vamos un poco más lejos.  El banco imprime tus billetes, pero no imprime los intereses que tendrás que pagar por ellos, lo que significa que el dinero que pagarás como interés no está en circulación, así que tendrás que cogerlo del préstamo de otra persona.  O sea, si el tipo del interés está al 1.5%, como es ahora, habrá un 1.5% de los préstamos que no podrán pagarse por la sencilla razón de que no hay suficiente dinero en circulación para pagarlos.  Aunque quisieran, no podrían.  Ahí radica el truco: para pagar esos préstamos hay que adquirir nuevas deudas que pongan más dinero en circulación.  La economía debe crecer más del 1.5% para que los préstamos puedan ser pagados y se pueda mantener todo el tinglado en funcionamiento.

Si la economía no crece (como ahora), los préstamos no se pagan.  Pero el banco exige sus avales, así que los perjudicados siempre somos los ciudadanos de a pié.  El banco siempre gana, se queda con nuestro dinero o con nuestras posesiones.  Siempre será así, ya que la única forma de obtener dinero es pedirlo prestado al banco.  Incluso el dinero que cobras en tu nómina procede de un préstamo que alguien ha pedido al banco, seguramente tu empresa.

La economía debe crecer eternamente para mantener el sistema monetario internacional.  Y siempre debe crecer por encima del tipo del interés, para que los préstamos puedan ser pagados.  Si la economía no crece, todo se hunde.  Pero claro, nada puede crecer indefinidamente en un mundo en el que los recursos son limitados.  No puede haber cada vez más supermercados, llegará un momento en el que el exceso de oferta haga inviables los negocios.  No puede haber infinitos coches, ya que no hay infinita gasolina para quemar.  No se puede tejer ropa eternamente, porque no hay tantas ovejas para esquilar… los recursos son limitados, pero la economía debe crecer ilimitadamente.  Algo raro pasa ahí, ¿no? El colapso del sistema es inevitable y el dinero cada vez vale menos.

Los colapsos pueden ser de varios tipos: una guerra mundial, una revolución a nivel local, un traumático cambio de moneda o un crack como el que sufrió Norteamérica a principios del siglo pasado.  Son colapsos que acaban desangrando al pueblo, las guerras y revoluciones las sufre la masa ciudadana.  El cambio de moneda (por ejemplo, al euro) no benefició a los consumidores, recordemos que lo que antes valía 100 pesetas pasó a costar 1 euro (un aumento del 66% en un año).  Los precios subieron, beneficiando a los poseedores de los medios de producción.

Pero mi nómina no aumentó un 66%.  ¿Y la tuya?

La verdad nos hará libres.


Todos sabemos que la Edad Media terminó hace más de quinientos años.  Los conflictos ya no se libran en el campo de batalla, donde antaño hombres de palabra medían la destreza de su brazo frente a un enemigo que, pese a ser el antagonista, merecía ser tratado con honor.  Pero el honor ya no existe y la palabra, tampoco.  La época del oscurantismo terminó y ya no es tan fácil invadir al vecino por la fuerza, alegar que “ellos” tienen tierras que “nosotros” necesitamos ha dejado de ser excusa suficiente para mover al pueblo a alzarse en armas contra sus primos de más allá de las montañas.  Sin embargo, han surgido dos nuevas formas de acaparar los recursos de los demás: la invasión económica y la invasión cultural.

La invasión económica es un hecho practicado por los Estados Unidos en nuestros días, además de ser bien sencilla.  Para empezar, buscamos un país en vías de desarrollo con abundancia de recursos naturales, al que ofrecemos un préstamo de capital a través del Fondo Monetario Internacional o del Banco Mundial (entidades controladas por los Estados Unidos).  Sin embargo, estos recursos económicos no van destinados al desarrollo social del país, sino a la construcción de infraestructuras de las que sólo salen beneficiados los poderosos.  Nada de hospitales, universidades o ayudas a pymes, se harán aeropuertos, autopistas, puertos marítimos… ¿para qué quiere el pueblo un aeropuerto si no puede pagar un pasaje?  El siguiente paso es exigir el pago de la deuda que, obviamente, el país en vías de desarrollo no puede pagar porque su estructura social no ha mejorado.  Es ahora cuando viene la trampa: se le ofrece al país la condonación de su deuda A CAMBIO de que vendan sus recursos naturales a bajo coste, tal vez regalando sus pozos de petróleo, cediendo la explotación de sus minas o permitiendo la construcción de bases militares norteamericanas.  El pueblo es, como siempre, el perjudicado y el oprimido.  Podéis verlo en este video:

La invasión cultural también se produce, aunque a otras escalas.  A través del cine y la televisión se nos vende el estilo de vida americano como el paradigma de la felicidad.  Ser feliz es CONSUMIR, siempre posesiones materiales que habrá que pagar a precio de oro.  Conducir cierto coche, vivir en un chalet con piscina o beber tal o cual refresco.  Si no lo haces, eres un cutre.  También nos inculcan el odio a sus enemigos: los árabes son unos terroristas, los sudamericanos unos narcos y los comunistas son poco menos que el demonio.  Así, somos como los americanos, comemos hamburguesas, bebemos cocacola, celebramos halloween, flipamos con Hollywood y nos colgamos con Windows.  Consumimos SUS productos para tener SU estilo de vida.

Señores, si yo me siento invadido, imaginaos como debe sentirse un muchacho de Panamá.

Agradecimientos a Javi por mostrarme esta realidad.

La verdad nos hará libres.


Eso decía el prestigioso economista Leopoldo Abadía, en una entrevista para La Sexta esta misma noche.  Tenemos que abandonar el euro y pasarnos al “euro de goma” para ayudarnos a salir de la crisis.  Pero ¿qué es esto del euro de goma?  No es más que lo que siempre han hecho nuestras abuelas: estirar el dinero.

estirar el dinero

Las generaciones actuales han caído en la tentación, se han dejado engañar por la cultura del consumismo desmesurado.  Gastar, gastar, gastar… para tener más que los demás… comprar, comprar, comprar… para ser más felices que el vecino.  ¡Qué bien nos lo han inculcado desde pequeñitos!  Nos enseñaron que COMPRAR es lo que hay que hacer para levantar la economía del país, y hasta cierto punto es cierto, para sostener el sistema monetario actual hay que comprar cada vez más, gastar más y más, pedir más préstamos, más hipotecas… pero de eso hablaremos en otra ocasión.

Para no salirme del tema, tenemos que volver a la cultura del ahorro.  Por poner un ejemplo, vamos a ver el rendimiento que le podemos sacar a un puchero.  Empezando por los costes:

Coste del puchero:

  • Verduras: 1€
  • Patatas: 1€
  • Carne: 6€
  • Garbanzos: 0.80€
  • Fideos o arroz: 0.80€
  • Total: 9.60€

Y de aquí podemos sacar lo siguiente:

  • Sopa de fideos
  • Sopa de arroz
  • Consomé
  • Pringá
  • Ropa vieja
  • Croquetas

Total, que puedes comer cuatro o cinco días con menos de diez euros y seguro que muchos de vosotros ya habéis pensado otros platos que se pueden preparar a partir del puchero.  Recordad también que, no hace mucho, los hermanos pequeños “heredaban” la ropa y los libros de los hermanos mayores.  Actualmente a ver quien es capaz de convencer a un niño para que se ponga la ropa de su hermano.  Está mal visto aprovechar lo que se tiene, nos han convencido de que reutilizar es de pobres y nadie quiere serlo (o parecerlo).  Ahora tenemos por delante el duro trabajo de DESCULTURIZARNOS del fantasma del gasto como forma de vida.

El que tenga oídos que oiga.

La verdad nos hará libres.


Está claro que la compra de la vivienda representa uno de los mayores gastos que deben afrontar las familias españolas, y como el pago “a toca teja” está reservado para una minoría de afortunados (en los dos sentidos de la palabra), el resto de los mortales debemos pedir prestado el dinero al banco.  Desgraciadamente el banco nos cobrará intereses por ello, a cambio de prolongar los pagos por espacio de dos o tres décadas.  Ante la desinformación o la necesidad de muchas familias, los bancos aprovechan la coyuntura para cargar las hipotecas de sus clientes con altos intereses o cláusulas abusivas.  Vamos a ver una serie de pasos que tendremos que dar para limpiar nuestra hipoteca de paja o “comprar” nuestra hipoteca en un banco mejor.  La premisa que debemos tener clara es la siguiente:

El banco no nos está haciendo un favor al concedernos una hipoteca, somos nosotros quienes estamos comprando un producto al banco.

Casa y dinero

Por lo tanto, al cliente hay que cuidarlo o comprará el producto en otro establecimiento.  Si nuestro frutero habitual nos da naranjas por melones la solución es comprar en el puesto de al lado.  Y lo mismo pasa con los bancos ¡hay muchos! Elijamos el que más nos convenga…

  1. Leer las escrituras de la hipoteca.  Si hablan de “interés mínimo aplicable”, avales o el diferencial es superior al 0.50%, entonces se están aprovechando de nuestra ignorancia.
  2. Si tenemos alguna de estas cláusulas abusivas, habrá que ir a hacerle una visita al director de nuestra sucursal y solicitarle amablemente que elimine estas condiciones de nuestra “producto” o de lo contrario iremos a comprarlo a otra parte.  Los directores de sucursales están perfectamente capacitados para modificar esas condiciones contractuales.
  3. Si recibimos una negativa (es lo más normal) tendremos que poner en marcha la maquinaria para cambiar de banco.  Si somos solventes y nuestra nómina supera los dos mil euros no tendremos problemas, pero como por lo general no será así, tendremos que formar un “grupo familiar”.
  4. Buscaremos familiares y amigos en situación parecida y nos uniremos para formar un frente común.  Prepararemos una carpeta o dossier con la documentación de cada miembro del grupo (3 recibos de la hipoteca, 3 nóminas, escrituras de la casa, DNI…) y haremos varias copias del dossier.
  5. Nombraremos a un miembro del grupo como representante (elegid al más espabilado) que recorrerá todos los bancos que pueda, cuantos más mejor, dejando copias del dossier y solicitando a los directores que les ofrezcan las mejores condiciones que puedan para traer a su sucursal todas esas hipotecas.  Cualquiera en su sano juicio ofrecerá condiciones muy ventajosas con tal de echarle el guante a un paquete tan jugoso.  Cuantas más hipotecas podáis juntar, mejores condiciones os proporcionarán.
  6. Las condiciones mínimas que debéis aceptar serán: diferencial inferior al 0.50%, comisiones de cancelación 0%, sin interés mínimo aplicable, cuentas sin comisiones y que la entidad asuma todo o parte del coste del cambio de banco.
  7. Que nadie os obligue a presentar avales, la vivienda en si debe ser suficiente para responder por la deuda que se ha contraído al adquirirla.  Que tampoco os avasallen con planes de pensiones, seguros de protección de pagos y otras historias raras.  Los seguros de hogar son obligatorios y los de vida, aconsejables, sobre todo si no queremos condenar a nuestra pareja a abandonar el domicilio en caso de que suframos un desafortunado accidente.
  8. Seguramente recibiremos varias ofertas, así que tendremos para elegir.  Seleccionaremos la mejor y esa entidad enviará a nuestro actual banco una “oferta vinculante” en la que le informa formalmente de las condiciones que nos ofrece, dando la oportunidad a nuestro banco de igualarlas para impedir nuestra marcha.
  9. Si nuestro banco iguala las condiciones, perfecto.  Habremos conseguido una mejora sin mover papeles.  En caso contrario tendremos que mudarnos de banco a la nueva entidad.  Que no os de más miedo que el comprar las naranjas en una frutería distinta a la habitual.
  10. El nuevo banco se encargará de todo, sólo tendremos que asistir a la notaría el día de la firma de las nuevas escrituras, ya que toda la documentación ha sido entregada con el dossier.

Y ya está.  Vamos a poner un ejemplo de cuánto nos podemos ahorrar con esta simple pero efectiva operación.  Fulanito y Menganita tienen una hipoteca de 150000 eurazos a 25 años, con un diferencial del 1%, unas comisiones de cancelación del 1% y un interés mínimo del 3% (comúnmente denominado “suelo”).  Actualmente estarían pagando 711 euros mensuales.  Después de formar su “grupo familiar” con otras diez familias y negociar con varias entidades obtienen la siguiente oferta: diferencial 0.35% y sin suelo, con lo que su nueva cuota se reduciría hasta los 617, ahorrando casi 100 euros mensuales.  Puede parecer poco pero si tenemos en cuenta que son 25 años, el ahorro es de 30000 euros, que son 5 millones de las antiguas pesetas.  Lo necesario para que Fulanito cambie de coche en dos ocasiones, Menganita pueda comprarse ese barco que siempre quiso o ambos puedan permitirse la universidad privada de su hijo.

Después de todo esto, la elección es vuestra, pero recordad siempre que…

La verdad nos hará libres.

(Si precisáis aclaraciones no dudéis en preguntar)

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