Me complace compartir con vosotros que la lotería moderna, tal y como la conocemos hoy, celebró su primer sorteo en Cádiz en 1812.  Curioso es que dos eventos tan distintos como la lotería y la Constitución compartan lugar y fecha de nacimiento.  Desde entonces muchos han buscado en los billetes de lotería una salvación a la monotonía de sus vidas.  Pero, ¿Qué hay detrás de todo eso? ¿Existe realmente la oportunidad de dar el salto a la riqueza?  Veámoslo…

Empezando por la lotería nacional (motivos históricos) calculemos la probabilidad de obtener un premio.  Con 100000 números posibles, cada uno de ellos con 10 series, y 35450 billetes premiados, la probabilidad de obtener algún tipo de premio es del 3.5%, mientras que para obtener el premio máximo desciende hasta el 0.0001%.

El cupón de la ONCE (que también nació en Cádiz, 1928) igualmente tiene 100000 números, con lo que la probabilidad de obtener un premio en el sorteo diario es del 0.001%.  Sin embargo, para el sorteo del domingo existen 150 series, con lo que la dificultad aumenta hasta el 6,6x10E(-6)%.  Para los no científicos, esto se traduce en el 0.0000066%.  La cosa empieza a ponerse difícil.

El cálculo para la lotería primitiva es un poco más difícil, así que me voy a limitar a exponeros el resultado:  la probabilidad de acertar el premio gordo es del 0,0000071%, un poco mejor que la ONCE, ¿no?

Vamos a por las quinielas.  Nuestra apuesta es sólo una, al igual que en el resto de loterías, pero las posibles combinaciones son grupos de signos (1, X, 2) agrupados en “palabras” de 14 “letras”, o sea 3 elevado a 14 combinaciones posibles.  La posibilidad de acertar jugando totalmente al azar es del 0,0000209%.  Aquí surge un dilema, y es que la quiniela nos permite “opinar” sobre criterios pseudos-objetivos.  Veamos un ejemplo: si estamos seguros de que vamos a acertar 3 de los 14 partidos, la cosa se reduce al 0,00056%, lo que quiere decir que hemos aumentado nuestras opciones por 27.  Esta hipótesis es bastante cercana a la realidad, ya que la relativa seguridad de acertar 3 compensa la aleatoriedad de los otros 11 partidos.

Quiniela

La quiniela de fútbol, esa gran desconocida

La QH es similar, hay que acertar los caballos ganadores en 5 carreras y el segundo en una de ellas.  La posibilidad de acertarlo al azar es del 0.0000016%, y si tenemos en cuenta que hay gente que dice que los favoritos suelen ser 5 de cada carrera, la probabilidad se reduce al 0.008%, que está casi 5000 veces mejor siempre que se cumplan las previsiones.

Ahora ya estamos en posición de afirmar algunas cosas:

  1. Las únicas loterías que nos permiten opinar sobre el posible resultado son quiniela de fútbol y la QH.
  2. Las otras loterías son totalmente al azar, no tenemos ningún criterio para pronosticar o predecir el resultado.

Así que el orden de las loterías en función de nuestra posibilidad de acertar jugando totalmente al azar es el siguiente:

  • ONCE: 0.001%
  • Lotería nacional: 0.0001%
  • Quiniela de fútbol: 0.00002091%
  • Lotería primitiva: 0.00000715%
  • Quiniela hípica: 0.00000164%

Pero si aplicamos los criterios de opinión que hemos explicado antes la cosa varía bastante:

  • Quiniela hípica: 0.008%
  • ONCE: 0.001%
  • Quiniela de fútbol: 0.000516%
  • Lotería nacional: 0.0001%
  • Lotería primitiva: 0.00000715%

Nuestras conclusiones aumentan por momentos:

  1. Parece que lo mejor es la QH, aunque hay que entender un poco de hípica y los caballos favoritos tienen que demostrar su valía.
  2. La ONCE se muestra como la más versátil, podamos opinar o no sobre el resultado.
  3. Sólo con que estemos bastante seguros del resultado de 3 partidos, la quiniela de fútbol ya es 5 veces mejor que la lotería nacional.  Y si estamos seguros de 5 partidos, ya es casi igual de buena que la QH.
  4. La lotería primitiva siempre está ente los últimos puestos.

Bajo mi punto de vista, lo mejor es apostar en un MIX de loterías, pero eso es otra historia, que será contada en otra ocasión.

La verdad nos hará libres.

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