Está claro que la compra de la vivienda representa uno de los mayores gastos que deben afrontar las familias españolas, y como el pago “a toca teja” está reservado para una minoría de afortunados (en los dos sentidos de la palabra), el resto de los mortales debemos pedir prestado el dinero al banco.  Desgraciadamente el banco nos cobrará intereses por ello, a cambio de prolongar los pagos por espacio de dos o tres décadas.  Ante la desinformación o la necesidad de muchas familias, los bancos aprovechan la coyuntura para cargar las hipotecas de sus clientes con altos intereses o cláusulas abusivas.  Vamos a ver una serie de pasos que tendremos que dar para limpiar nuestra hipoteca de paja o “comprar” nuestra hipoteca en un banco mejor.  La premisa que debemos tener clara es la siguiente:

El banco no nos está haciendo un favor al concedernos una hipoteca, somos nosotros quienes estamos comprando un producto al banco.

Casa y dinero

Por lo tanto, al cliente hay que cuidarlo o comprará el producto en otro establecimiento.  Si nuestro frutero habitual nos da naranjas por melones la solución es comprar en el puesto de al lado.  Y lo mismo pasa con los bancos ¡hay muchos! Elijamos el que más nos convenga…

  1. Leer las escrituras de la hipoteca.  Si hablan de “interés mínimo aplicable”, avales o el diferencial es superior al 0.50%, entonces se están aprovechando de nuestra ignorancia.
  2. Si tenemos alguna de estas cláusulas abusivas, habrá que ir a hacerle una visita al director de nuestra sucursal y solicitarle amablemente que elimine estas condiciones de nuestra “producto” o de lo contrario iremos a comprarlo a otra parte.  Los directores de sucursales están perfectamente capacitados para modificar esas condiciones contractuales.
  3. Si recibimos una negativa (es lo más normal) tendremos que poner en marcha la maquinaria para cambiar de banco.  Si somos solventes y nuestra nómina supera los dos mil euros no tendremos problemas, pero como por lo general no será así, tendremos que formar un “grupo familiar”.
  4. Buscaremos familiares y amigos en situación parecida y nos uniremos para formar un frente común.  Prepararemos una carpeta o dossier con la documentación de cada miembro del grupo (3 recibos de la hipoteca, 3 nóminas, escrituras de la casa, DNI…) y haremos varias copias del dossier.
  5. Nombraremos a un miembro del grupo como representante (elegid al más espabilado) que recorrerá todos los bancos que pueda, cuantos más mejor, dejando copias del dossier y solicitando a los directores que les ofrezcan las mejores condiciones que puedan para traer a su sucursal todas esas hipotecas.  Cualquiera en su sano juicio ofrecerá condiciones muy ventajosas con tal de echarle el guante a un paquete tan jugoso.  Cuantas más hipotecas podáis juntar, mejores condiciones os proporcionarán.
  6. Las condiciones mínimas que debéis aceptar serán: diferencial inferior al 0.50%, comisiones de cancelación 0%, sin interés mínimo aplicable, cuentas sin comisiones y que la entidad asuma todo o parte del coste del cambio de banco.
  7. Que nadie os obligue a presentar avales, la vivienda en si debe ser suficiente para responder por la deuda que se ha contraído al adquirirla.  Que tampoco os avasallen con planes de pensiones, seguros de protección de pagos y otras historias raras.  Los seguros de hogar son obligatorios y los de vida, aconsejables, sobre todo si no queremos condenar a nuestra pareja a abandonar el domicilio en caso de que suframos un desafortunado accidente.
  8. Seguramente recibiremos varias ofertas, así que tendremos para elegir.  Seleccionaremos la mejor y esa entidad enviará a nuestro actual banco una “oferta vinculante” en la que le informa formalmente de las condiciones que nos ofrece, dando la oportunidad a nuestro banco de igualarlas para impedir nuestra marcha.
  9. Si nuestro banco iguala las condiciones, perfecto.  Habremos conseguido una mejora sin mover papeles.  En caso contrario tendremos que mudarnos de banco a la nueva entidad.  Que no os de más miedo que el comprar las naranjas en una frutería distinta a la habitual.
  10. El nuevo banco se encargará de todo, sólo tendremos que asistir a la notaría el día de la firma de las nuevas escrituras, ya que toda la documentación ha sido entregada con el dossier.

Y ya está.  Vamos a poner un ejemplo de cuánto nos podemos ahorrar con esta simple pero efectiva operación.  Fulanito y Menganita tienen una hipoteca de 150000 eurazos a 25 años, con un diferencial del 1%, unas comisiones de cancelación del 1% y un interés mínimo del 3% (comúnmente denominado “suelo”).  Actualmente estarían pagando 711 euros mensuales.  Después de formar su “grupo familiar” con otras diez familias y negociar con varias entidades obtienen la siguiente oferta: diferencial 0.35% y sin suelo, con lo que su nueva cuota se reduciría hasta los 617, ahorrando casi 100 euros mensuales.  Puede parecer poco pero si tenemos en cuenta que son 25 años, el ahorro es de 30000 euros, que son 5 millones de las antiguas pesetas.  Lo necesario para que Fulanito cambie de coche en dos ocasiones, Menganita pueda comprarse ese barco que siempre quiso o ambos puedan permitirse la universidad privada de su hijo.

Después de todo esto, la elección es vuestra, pero recordad siempre que…

La verdad nos hará libres.

(Si precisáis aclaraciones no dudéis en preguntar)

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