Hace pocos días, paseando con un amigo, vimos unas torres de alta tensión justo delante de unos bloques de pisos.  “Pero… ¿esto está permitido?”, preguntó mi amigo. “¿Por qué no iba a estarlo?”, fue mi respuesta.  “Dicen que los campos magnéticos que generan los cables producen cáncer”.  Me dejó con la duda, así que investigué un poco el tema.

A priori (como diría Kant) no hay evidencias de que los campos magnéticos estén directamente relacionados con la proliferación de enfermedades.  Desgraciadamente, tampoco hay evidencias de lo contrario. Para comprender mejor todo esto, veamos cómo podría influir un campo electromagnético en nuestro organismo.  Los campos EM los generan las corrientes eléctricas y los aparatos de radiofrecuencia: cables de la luz, electrodomésticos, motores, equipos inhalámbricos… en este preciso instante estamos totalmente inmersos en un mar de campos de todo tipo.  ¿Te encuentras mal en este preciso instante?

Si un campo EM es atravesado por un conductor en movimiento, provoca una corriente eléctrica en su seno.  Ahora en cristiano: si te mueves en las cercanías de un aparato eléctrico, se producirán pequeñas corrientes eléctricas por tus nervios.  Obviamente, cuanto más fuerza tenga el campo, más peligrosas serán estas corrientes.  En nuestra vida diaria, son inapreciables.  En el caso de los cables de alta tensión, tendrías que vivir ALREDEDOR del cable para que te causara algún efecto.

Otro inconveniente que producen los campos es el calentamiento de los tejidos humanos, algo así como un microondas en pequeño.  Para que tengáis un ejemplo, ved el siguiente video:

Por supuesto, esto no es verdad.  El calentamiento que produce el campo del teléfono móvil en el tejido es mínimo y jamás alcanzaría la energía suficiente para cocinar las palomitas.  Pensad en lo siuiente: el microondas consume 700 watios para hacer lo mismo, la batería del móvil sólo tiene 5 watios.  Imposible.

Para ir concluyendo, los campos electromagnéticos fuertes pueden ser peligrosos, pero la normativa legal en España es muy severa al respecto. Ninguna zona accesible por el ser humano está expuesta a campos de intensidad suficiente para producir daños en las personas.  Podéis seguir utilizando vuestros teléfonos móviles y observando cómo se cocina vuestra pizza con la nariz pegada al microondas.  Pero recordad que lo inocuo, cuando se administra de forma continua, puede resultar, cuanto menos, molesto.

Para más información, leed un informe de la asociación española contra el cáncer:

http://www.gencat.cat/mediamb/sosten/telf/pdf/aecc.pdf

La verdad nos hará libres.

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