Ya lo decía la gran Martirio al volver del hiper: “¡Que gusto da ver los Forlady que rebosan!”.  Una compra bien hecha siempre es una satisfacción, la misma que sentía el hombre primitivo al volver de una partida de caza con un jabalí sobre sus hombros.  Pero,  ¿realmente hemos comprado lo que necesitamos o nos llevamos lo que ELLOS quieren que compremos?  Difícil respuesta, teniendo en cuenta que hay muchos tipos de compradores.  En un extremos están los que llevan todo anotado en su lista y se ciñen a ella estrictamente (normalmente mujeres, vestigio de la época recolectora), mientras que en el lado opuesto se encuentran los que van sin lista y compran por impulso según se le antoje esto o lo otro (normalmente hombres, vestigio de la época cazadora).  Obviamente, hay muchos estados intermedios y ahí es donde somos más vulnerables.

 

supermercado

Las estrategias de los supermercados y las grandes superficies para hacernos comprar más y más cosas que no necesitamos rozan los límites de lo imaginable.  Para hacernos una idea, vamos a ver algunas de las tácticas que utilizan con nosotros:

  • Los productos de primera necesidad: como el pan, la carne y el pescado, siempre están ubicados al fondo del establecimiento.  Esto nos obliga a pasar por TODA la tienda con la esperanza de que reparemos en productos menos necesarios.
  • Productos con alto grado de recompra: aquello que se compra mucho suelen cambiarlo de sitio cada cierto tiempo para que demos unas cuantas vueltas antes de encontrarlos y se nos antoje algo de lo que vemos.
  • Las ruedas de los carritos: algunas están trucadas para que se desvíen hacia un lado y nos obligue a empujarlos haciendo más fuerza con una de las manos para corregir la dirección.  Con esto nos dejan la otra mano más libre para agarrar los productos.
  • La música ambiente: influye mucho en el ánimo de los clientes.  Una música estridente y machacona ayudará a que nos sintamos nerviosos, compremos más rápido y nos marchemos pronto (la usan cuando hay mucha gente), mientras que una música tranquila y relajante ayuda a que permanezcamos más tiempo en el establecimiento y compremos más cosas.
  • Productos con bajo índice de compra: las herramientas, electrodomésticos, artículos de automóvil… suelen estar al lado de secciones “calientes” o que reciben muchas visitas.  Por eso las macetas están al lado del pan.
  • Las cosas que siempre se olvidan: las ubican al lado de las cajas.  Las pilas, los chicles, los preservativos, las recargas de móvil… así se aseguran de que las vemos (y las compremos).
  • Las ofertas: no siempre son interesantes para el comprador.  Que el precio aparezca en cifras más grandes no significa que esté más barato que la semana pasada.  En ocasiones han reducido el tamaño del producto al rebajarlo, puede que nos parezca barato comprar medio kilo de garbanzos a 0.50€, pero ayer el kilo estaba a 0.80€ y no estaba de oferta…  Especialmente espeluznante me parece el 3×2, que me obliga a comprar tres productos iguales cuando sólo necesito uno.

Así que, como consejos, tened en cuenta lo siguiente:

  • No vayáis al súper con hambre, compraréis más de lo necesario y acabaréis tirando cosas caducadas.
  • Haced una lista y evitad las compras por impulso.
  • Visitad el supermercado en las horas de menos gente, así tendréis la mente más despejada.
  • Mirad bien las ofertas, algunas sí son interesantes.

Eso es todo (por ahora).  Aunque hay más datos, los contaré en otra ocasión para no agobiaros en exceso.  Mientras tanto, comprad con moderación.

La verdad nos hará libres.

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