El fin del mundo ocurrirá, por supuesto, pero no será en el 2012, sino dentro de cinco mil millones de años.  De hoy a cinco eones tendrá lugar un cataclismo de proporciones planetarias, o aún digo más, de proporciones estelares ya que nuestra estrella será la culpable del Apocalipsis.  Sí, amigos, el conocido, necesario y familiar sol no sólo acabará con la vida en nuestro planeta, sino también con toda la posible vida que pudiera existir en cualquier otro planeta del sistema solar por aquellas fechas.

gigante roja

¿Cómo ocurrirá todo? El proceso será un poco complicado, pero a grandes rasgos os diré que el día que el sol agote todo su combustible nuclear, se convertirá en una estrella gigante roja y engullirá a La Tierra, que se precipitará hacia la superficie solar para acabar formado parte del sol.  Pero nuestra muerte no será tan horrible como imagináis.  Por suerte, el sol irá calentándose poco a poco con el paso del tiempo hasta que, aproximadamente dentro de cuatro mil millones de años la vida en la superficie terrestre resultará imposible debido a las altas temperaturas.  Todos los seres vivos se verán forzados a ocultarse de la luz solar, ya sea bajo tierra o en las profundidades del océano.  Y digo seres vivos porque seguramente ya no quedará ningún ser humano.

El Hombre desaparecerá.  Al menos, desaparecerá tal y como lo conocemos ahora.  El Homo Sapiens, especie a la que perteneces si estás leyendo estas líneas, sólo existe desde hace doscientos mil años y el hombre inteligente, desde hace dos millones de años.  Por lo tanto, dentro de otros dos millones de años, el Hombre habrá evolucionado hasta convertirse en otra especie (¿Homo Futuris? ¿El súper hombre de Nietzsche?).  Si pensamos con cierta lógica que cada dos millones de años se produce la evolución de la especie, de aquí a cinco mil millones de años se producirán dos mil quinientas evoluciones.  Algún aficionado a Pokemon se estará frotando las manos, pero la realidad es que el ser humano se habrá convertido en otra cosa, otro animal, tal vez no será mamífero, andará sobre una sola pata, será cabezón y le habrán desaparecido los dedos de los pies (si es que aún tiene), pero en todo caso no será un ser humano.

Cincuenta millones de años han bastado para que el mono primitivo evolucione hasta el Homo Sapiens y cuatrocientos millones de años han sido suficientes para que la ameba llegue a ser un mono.  Sólo Dios sabe en qué podemos convertirnos dentro de cinco mil millones de años.  Por eso os digo, estad tranquilos y no pongáis el grito en el cielo ante tanta fiebre apocalíptica, ni vosotros, ni vuestros hijos, ni nadie que se os parezca lo más mínimo arderá hasta la muerte cuando el sol engulla nuestro pequeño planeta azul.

La verdad nos hará libres.

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