Desde siempre me han sorprendido una serie de números que no son como los que aparecen en teclado numérico del ordenador.  No puedes imaginártelos con facilidad y, por supuesto, quien diga que los comprende está completamente borracho o ha estudiado matemáticas.  Para arrojar un poco de luz sobre esos números raros vamos a comentarlos de uno en uno.

pi

El número Pi (π): detrás de esta letra tan rara se esconde una de las relaciones más importantes y tormentosas de la historia de la matemática; la relación existente entre el círculo y su diámetro.  Ya los egipcios le asignaban un valor de 3.16, alegando que el área del círculo estaba relacionada con el área de un cuadrado cuyo lado guardaba cierta relación con el radio del círculo.  Ahora, gracias a Fabrice Bellard, sabemos la cantidad de veces que la longitud de la circunferencia contiene a su diámetro con una exactitud de casi tres billones de decimales.  Podemos disfrutar de las primeras cifras decimales deleitándonos en la foto de arriba.

El numero e. O el número de Euler, para los amigos.  También tiene su guasa, para que negarlo.  Se trata del límite, cuando n tiende a infinito, de la suma de la unidad y uno partido de n, elevado a la n potencia.  Sí, ya se que no lo entiende ni el mismísimo Euler, pero es muy útil a la hora de calcular logaritmos y un sinfín de aplicaciones relacionadas con el cálculo matemático.

El número i. Este tiene tela del telón, por la sencilla razón de que es un número ¡que no existe!  Por si no tuviéramos bastante con los que ya campan a sus anchas por los cuadernos, nos dan la vara inventándose numeros nuevos.  Se trata de la raíz cuadrada de menos uno (√-1).  Los más avezados ya habrán descubierto que no hay ningún número real que multiplicado por si mismo de como resultado el menos uno.  Por eso se creó el i.  Se usa mucho en cálculos eléctricos para representar coordenadas y en física cuántica para simplificar ciertos cálculos.

Sigo a la caza de números extraños, ¿Conoces tú alguno?

La verdad nos hará libres.

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