Me resulta difícil imaginar algo tan presente en el mundo como el Mal.  Sí, el Mal con mayúsculas, el Mal de verdad.  Thomas Hobbes popularizó una cita de Plauto que dice que “El hombre es un lobo para el hombre”, lo que significa que el mayor mal de la humanidad es la propia humanidad.  ¿Está en nuestra condición de ser humano el hecho de ser malo?  Vamos a analizarlo desde varios putos de vista.

el malo

El Mal como egoísmo.

El instinto de supervivencia nos obliga en ocasiones a ser egoístas, a quererlo todo para nosotros mismos, a acaparar recursos para nuestra familia, etnia o nación.  Este instinto es un mecanismo de defensa ante los tiempos de escasez, determinando el Bien y el Mal según nuestro propio criterio, lo que es bueno y malo para nosotros mismos.  Pero el hombre posee raciocinio, lo que le permite (en la mayoría de los casos) estar por encima de ese instinto.  Sólo en casos de exterma necesidad se impone el instinto a la razón.

El Mal como asuencia del Bien.

Hay quien dice que el Mal como tal no existe, sino que se trata de una ausencia del Bien.  Como si se tratara de la luz y la oscuridad, la oscuridad en si no tiene fundamento ya que se trata de la ausencia de luz.  Si esto fuera cierto no habría personas malas, todos seríamos más o menos buenos (algunos, nada buenos).  Esto está relacionado con el “Problema del mal”.

El Mal como demostración de superioridad.

A veces los poderosos no tienen otro mérito para serlo que imponer la fuerza.  Estos líderes se ven obligados a imponerse al resto del grupo a través de la destrucción de la imagen de otros (o directamente al otro) para resaltar la suya y a abusar de su autoridad sobre los más indefensos.  Sienten envidia hacia los demás porque se sienten inferiores a ellos, padecen un “complejo de inferioridad“.  Suele darse en personas que ocupan cargos inmerecidamente o que han llegado a ellos mediante artimañas.

El Mal como placer.

Otros se sienten bien causando males a sus semejantes.  No son malvados como medio para conseguir sus objetivos (robar para obtener riqueza), sino que para ellos el Mal es el fin en si mismo.  Diversas situaciones vividas me han llevado a pensar que, a veces, no hay otra explicación para el mal que alguien está produciendo en otro, simplemente “le gusta” hacer la puñeta.  Curiosamente, hay más de estos que de los egoístas o de los que padecen el complejo de inferioridad…

Luchar contra el Mal no es fácil, ya que es ir en contra de los instintos más basicos del ser humano.  Siempre ha habido, hay, y seguramente siempre existirá el Mal.  A veces no podremos evitarlo y tendremos que convivir con él.  Es en estas ocasiones cuando más puede afectarnos, así que pertrechémonos con una coraza de esperanza y armémonos con la lanza del valor para retarle a un duelo a muerte en que podamos, al menos, convencerle de que el Mal no compensa.

La verdad nos hara libres.

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