España acuñó con añoranza una letra tildada de ñoña, pero que es la caña.  Se la quieren cargar a cañonazos, hundirla en la boñiga, despeñarla, apuñalarla…  Ya no la dicen ni en Cataluña, ni los brasileños, ni los congoleños.  Habrá que apañarle una ñapa, porque los españoles le tienen cariño.  Cada año, gente de baja calaña van y meten cizaña para endiñarle un caño de ponzoña, no dejan de dar el coñazo.

España cañí

Salvemos la eñe, madrileña, extremeña, logroñesa… en fin, de toda España. Que nadie se extrañe, que no nos gruñan, la dicen hasta los gibraltareños en su peñón.  Encanta a niños, albañiles, qinceañeros y preñadas.  A regañadientes plañirán sus detractores, señores del guiñapo teñidos de añil.

Como ruiseñores tañerán sus intrumentos los encoñados de la eñe, ávidos de castañas, madroños y coñac, comiendo cañaillas junto a la cañada, cada uno en su escaño.  Recuerden la enseñanza, no hay  engaño en la españolía, mañana di la eñe y salte del rebaño.

Contra el empequeñecimiento de nuestra cultura.

La verdad nos hará libres.

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