Archive for febrero, 2011



Tiempo de lectura: 9 min.

A estas alturas de la película, muchos ya sabéis que el dinero que existe en circulación tiene valor simplemente porque el Estado dice que lo tiene.  Ya no está basado en las reservas de oro ni de otros bienes del país, sino que se fundamenta en la deuda que el gobierno mantiene con los bancos.  En resumen: el dinero tiene valor porque el Estado dice que tenemos que aceptarlo en nuestras transacciones comerciales.  Por lo tanto, no es de extrañar que una moneda de cambio que carece de valor real fluctúe como realmente lo hace, cambie de valor cada dos por tres o tenga aquí un valor diferente del que tiene en el país de al lado.

Eliminemos el dinero

Poco a poco irá desapareciendo el dinero convencional

Entre todo el maremágnum de idas y venidas económicas, tanta estafa bancaria a nivel mundial y tanta crisis “de diseño”, surge una idea que dará un verdadero y tangible valor al dinero: EL BANCO DE BIENES.  Ya que el dinero ha perdido todo valor y credibilidad, esta idea surge como alternativa (más bien como un paso) hacia una sociedad que no esté basada en el valor de una enorme mentira.

El Banco de Bienes es un gran almacén que al principio estará vacío, careciendo de todo valor.  Una persona llegará al almacén y depositará allí un bien, entendiendo por “bien” algún objeto que posea cierto valor.  Veámoslo con un ejemplo: Zutano necesita alimentar a su familia pero no está dispuesto a pedir un préstamo porque ha perdido toda la confianza que tenía en los bancos tradicionales, así que acude al Banco de Bienes.  Consigo trae una bicicleta.  En el Banco de Bienes hay un tasador, que en base a unas reglas justas decide que la bicicleta de Zutano tiene un valor de 100 DAL (Dinero ALternativo).  Así que Zutano deja allí la bicicleta y se lleva en la cartera 100 DAL.  Estos DAL pueden ser billetes, cheques, monedas o apuntes en un libro, como queramos, pero estarán basados en el valor del bien depositado por Zutano.  Éste puede ahora, con su Dinero ALternativo, retirar cualquier objeto del almacén siempre que entregue a cambio un valor en DAL equivalente al valor del bien.

¿Qué pasará después?

En una primera instancia, Zutano no tendrá nada que llevarse salvo la propia bicicleta que depositó él mismo.  Pero a los pocos días el almacén irá llenándose de objetos.  Un agricultor podrá depositar allí el excedente de su producción en lugar de arrojarlo al río y recibir por él una cantidad de DAL.  Alguien que adquiera un televisor nuevo puede entregar al antiguo al Banco de Bienes (siempre que funcione) y recibir algunos DAL… y así sucesivamente.  Zutanito podrá por fin canjear sus DAL por algún alimento y sacarle así provecho a la bicicleta que tenía en el trastero y que ya no usaba.

Al cabo de un tiempo el almacén estará lleno y será necesario abrir una sucursal en otra ciudad, extendiendo así el ámbito de influencia del Dinero ALternativo.  Poco a poco algunos comercios que emplean el dinero tradicional empezarán a aceptar también los DAL como medio de pago, ya que saben que podrán canjearlos en el almacén (o en otros comercios) por bienes y servicios.  Y será un dinero que  nunca pierda valor, salvo la degradación natural de los bienes almacenados, porque siempre estará basado en objetos tangibles y no en la ilusión de la deuda como el dinero tradicional.  Ninguna entidad privada decidirá sobre el valor de los DAL (como ahora ocurre con el FMI o la Reserva Federal de EE.UU.), ya que el Banco de Bienes es una organización sin ánimo de lucro.

Eventualmente, algunos trabajadores comenzarán a recibir parte o la totalidad de su salario en DAL.  Cuanto mayor sea su difusión y su uso, mayor número de objetos podrán ser adquiridos con los DAL y mayor será su valor.  El primer día, los 100 DAL de Zutano valían poco porque sólo se podía adquirir una bicicleta, pero si disponemos de un almacén lleno de objetos y de múltiples comercios en los que podemos pagar con Dinero Alternativo, el valor de éste aumenta considerablemente.

¿Hay alguna base o antecedente para todo esto?

En Banco de Bienes se presenta como alternativa al dinero real.  La idea puede parecer descabellada, pero ya se han llevado a buen término iniciativas similares: algunas empresas pagan a sus empleados en especie, que es una forma de emplear un bien en lugar de dinero convencional.  Tabacalera pagaba parte del salario en vales que eran canjeables por objetos en ciertas tiendas (a decir verdad, bastantes).  Algunas eléctricas pagan una parte del sueldo de sus empleados con fluido eléctrico, otras empresas entregan vales de comida que pueden ser utilizados en muchos restaurantes… y estas iniciativas siempre han sido bien vistas por parte de los empleados.  Un vale de comida siempre valdrá por una comida, aunque el euro cambie de valor, al igual que un paquete de tabaco seguirá sirviendo para lo mismo (aunque no sea muy saludable) por muy alto que esté el euribor.

La idea del Banco de Bienes lleva ya un tiempo gestándose en diversos foros.  Un dinero que no pierde valor y que no está gestionado por los bancos ni el estado, libre de élites manipuladores… un sueño hecho realidad.

La verdad nos hará libres.


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“Un guardia de Corps abrió las bruñidas y relucientes puertas dobles del salón del trono y anunció al Marqués de la Ensenada, secretario de Indias, superintendente de rentas, lugarteniente general de almirantazgo y caballero del Toisón de Oro.  El Marqués entró al salón rodeado de su séquito, con mucha pompa y boato, seguido de su guardia personal y (presumiblemente) algunas de sus más allegadas cortesanas.”

Coronas distinguidas... oro en la cabeza, noble entre los nobles..

Coronas distinguidas... oro en la cabeza, noble entre los nobles..

No mucho tiempo atrás, la nobleza disfrutaba de unos privilegios que en muchas ocasiones el pueblo sólo era capaz de imaginar.  No pagaban impuestos, tenían acceso a la corte y al Rey, gobernaban sus tierras como si fueran reyes de facto e incluso podían dictar leyes que tuvieran validez en sus posesiones.  Todos estos derechos eran concedidos por el Rey a cambio de sus servicios, tratándose éstos en su mayor parte de hazañas y conquistas en la guerra, o de apoyos a la corona de una u otra forma.

Si el Rey necesitaba entrar en algún conflicto armado (muchas veces influido por la Iglesia u otros intereses) hacía un llamamiento a los nobles, que acudían acompañados de sus caballeros (pagados y mantenidos por el propio noble) y de una tropa de campesinos mal armada y peor instruida.  Ni que decir tiene que en la batalla la peor parte se la llevaban los campesinos.  A cambio de su apoyo en las batallas, el Rey concedía tierras a los nobles, o les permitía hacer uso de privilegios con los que los otros nobles no contaban.  Una cosa a cambio de la otra.

Tal anacronismo sigue vigente hoy en día.  Ya no se denomina como tal, ni tampoco lo concede el Rey.  Incluso se da en otros “círculos” diferentes de las casas reales.  El presidente de una empresa puede “armar caballero” a un miembro del consejo de administración a cambio de favorecer con su voto tal o cual política de fusiones (que será seguramente rentable para el presidente pero muy perjudicial para los empleados).  Desde entonces el “nuevo noble” disfrutará de prebendas como coches de empresa, acceso a pisos francos de la empresa, influencia con los sindicatos, posibilidad de contratar a familiares y amigos… y esto se da a todos los niveles, son los nuevos nobles de España.

Como siempre, se consiguen beneficios a cambio de vender a otros.  Buen ejemplo estamos dejando a las generaciones venideras, para llegar a ser algo hay que pisar al compañero.

Mal vamos.

La verdad nos hará libres.


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En la noche de los tiempos, los hombres vivían en unión con la naturaleza.  Cazaban y recolectaban, desconocían la ciencia, sus vidas eran cortas y duras.  Pero eran libres, recogían el fruto de su propio trabajo y no dependían de nada ni nadie más que de ellos mismos.  Eventualmente, aprendieron la ganadería y la agricultura, aunque nunca dejaron de lado sus antiguas costumbres de la caza y la recolección.  En una ocasión, la mayor parte de los hombres de una tribu salieron en una partida de caza mientras que un pequeño grupo quedó al cuidado del rebaño de ovejas que recién habían aprendido a criar.

 

Se armaron con palos y con piedras, adueñándose del rebaño

Se armaron con palos y con piedras, adueñándose del rebaño

Los cuidadores del rebaño fueron escogidos entre los demás a causa de sus escasas cualidades para la caza (en realidad, para cualquier otra actividad física).  Vigilar las ovejas no representaba realmente un gran trabajo, así que tenían mucho tiempo libre para pensar.  Lo primero que se les ocurrió fue que el trabajo que les había tocado representaba un gran chollo, pero el chollo se acabaría en cuanto regresara la partida de caza.  Así que idearon una forma de prolongar esa situación de manera indefinida: se armaron con palos y con piedras, adueñándose del rebaño.  Se hicieron dueños de los medios de producción.

Cuando a los pocos días la partida de caza regresó portando las piezas, se encontró con que aquellos a quienes habían dejado a cargo del rebaño (los menos capaces de valerse por sí mismos) habían cambiado las reglas del juego.  Ahora ese pequeño grupo exigía una serie de condiciones al resto de la tribu:

  1. Para acceder a la leche, la lana y el estiércol del rebaño (comida, vestido y combustible) los demás debían proporcionarles toda la comida que ellos precisaban, tejerles vestidos y construir casas para ellos.
  2. La caza quedó prohibida, so pena de ser privados de los productos del rebaño.  Así obligaron a la tribu a depender exclusivamente del rebaño para su supervivencia.
  3. Los hombres de la tribu estaban obligados a cuidar de las ovejas, aunque ya no eran de su propiedad.  En caso contrario se exponían a ser apedreados por la pequeña élite armada.

Al principio, la tribu pensó en rebelarse pero los que portaban los palos mataron a uno de ellos y atajaron la rebelión antes de que ésta llegara a producirse.  Así que los demás comenzaron a seguir las normas que les habían impuesto, más por miedo que por otra cosa.  Con el tiempo, ese modo de vida se convirtió en costumbre y con el paso de las generaciones, los hijos de los hijos olvidaron que una vez el rebaño había pertenecido a TODA la tribu, no solamente a unos pocos.

Aún hoy, los medios de producción están en manos de unos pocos.  La gran masa se ve obligada a trabajar para tener acceso a los productos que les ofrece la élite, ya que prácticamente no existe otro modo de ganarse la vida.  La élite no trabaja, simplemente es dueña del rebaño porque lo heredó de sus antepasados.  Y todos los demás trabajamos para ellos, mantenemos y alimentamos su rebaño a cambio de las migajas del fruto de nuestro trabajo.

REBELIÓN YA !!!!!

La verdad nos hará libres.


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Desde su aparición, ha sido todo un fenómeno mediático.  Toda la familia, desde la abuela hasta el perro, siguen las andanzas de los concursantes de este programa.  Al principio lo tildaban de experimento social, pero pronto quedó claro que no era más que un producto más que exponer ante los ojos de los televidentes, ávidos de nuevas emociones.  Luego pasó por reality, aunque en breve todos nos dimos cuenta de que era, en el mejor de los casos, una sucesión de situaciones forzadas.  Entonces… ¿Por qué triunfa gran hermano?

 

Gran Hermano: ese gran desconocido

Gran Hermano: ese gran desconocido

 

La respuesta es bien sencilla: permite distraerse durante horas con los problemas de otra persona, sin tener que pensar en nada en absoluto.  Gracias a gran hermano podemos caer en el más bajo de los cotilleos, la intromisión total ya no sólo en la vida de una persona, sino en la de todo un colectivo.  Nos permite ahondar hasta el fondo, inmiscuirnos en lo más privado, ver a gente lavándose los dientes, durmiendo o comiendo.

Tragarse las penurias del vecino puede llegar a tener cierto interés.  Al fin y al cabo se trata de hechos reales que podrían ocurrirnos también a nosotros.  Sin embargo, en este reality lo que se nos ofrece son situaciones creadas de manera artificial, personajes conflictivos metidos en un saco a los que se echa a pelear entre ellos.  Y de cuando en cuando se ve más de lo que marcan los límites de la decencia.  ¿Qué más se puede pedir?  Pues, por lo menos, que sea real, que no nos vendan un teatro como si fuera una parte de la vida misma.

Gran hermano nos ha dejado también disfrutar de otras ventajas.  Gracias al éxito de ese programa ya no tenemos que soportar la ristra de peñazos informativos que ofrecía la CNN.  También es una fuente inagotable de portadas para Interviú y revistas similares.  Eso sin contar que es la cantera de la nueva legión de colaboradores televisivos a los que la única formación que se les exige es la de haberse examinado en el Alua Magna de Guadalix.

Pero lo más importante es que gran hermano nos ofrece un referente, un modelo a seguir, un estilo de vida que se nos presenta como el culmen del éxito.  Así, nuestros jóvenes aprenden que la mejor manera de ganarse la vida es no dar un palo al agua (por supuesto), vender la propia intimidad (y de paso, la de tus amigos y familiares) y posar semidesnudo/a para alguna revista como la anteriormente mencionada.  Buen ejemplo, sí señor.  Ahí está la explicación a los mayores problemas de la sociedad actual: para triunfar hay que ser como ellos, ir de chulos por la vida, trabajar poco y criticar al compañero.

Así nos va.

La verdad nos hará libres.


La vida del ser humano es como el panel de mandos de una inmensa nave espacial, lleno de controles, pantallas, palancas y botones de todas las formas y colores.  El rumbo y derroteros que tomará nuestra nave dependerá en gran medida de los controles que accionemos y los botones que pulsemos.  Si entramos en la atmósfera de algún planeta es el momento de oprimir el botón que activa los escudos deflectores, y si lo que se avecina es una batalla habrá que accionar el mando que dispara los lásers de cola.  Pero entre todos los controles, todas las luces de colores y todos los displays de visualización hay un botón que destaca.  Es más grande que los demás, es de color rojo vivo y está protegido por una plaquita que impide su accionamiento por equivocación.  Es el BOTÓN ROJO:

 

El Botón Rojo

Siempre debe existir una vía de escape, una salida alternativa.

 

El Botón Rojo, de la misma forma que en la nave espacial representa el salto al hiperespacio, la activación de las cápsulas de escape o la llamada a las fuerzas especiales interplanetarias, también debe existir en nuestras vidas.  Hay que tener presente que, por muy mal que se presenten las circunstancias, siempre existirá un lugar al que acudir para recibir, cuando menos, una palabra reconfortante.  Y seguro que si indagamos un poco más, si estudiamos con dedicación los manuales de control de nuestra nave, descubriremos que hay más de un botón rojo.  A veces será una palanca amarilla o un volante escondido detrás de una compuerta, pero siempre habrá más.

La mayoría de las naves nunca pulsan su botón rojo, no les hace falta.  Mientras la suerte siga sonriendo no habrá ningún problema y los caminos alternativos permanecerán inexplorados.  Igualmente nosotros pulsaremos nuestro botón rojo en muy contadas ocasiones, pero debemos conocer de su existencia para activarlo cuando todo lo demás falla.

Hoy, a las seis de la mañana, me llamó un amigo que hacía años que no sabía nada de él.  Tenía problemas, balbuceaba a causa del vino y apenas se le entendía.  Pulsó su Botón Rojo particular.

El mundo también necesita que se pulse el botón rojo.

Y tú, ¿Has pulsado alguna vez el botón rojo?

La verdad nos hará libres.


Seguro que más de uno conocéis la historia narrada en “La fuga de Logan” (Michael Anderson, 1976), pero por si acaso os ofrezco una pequeña reseña a continuación.  La humanidad ha sufrido una catástrofe y los supervivientes se refugian en  una cúpula aislada del mundo exterior, donde todo está controlado por ordenadores.  Las personas se dedican exclusivamente al esparcimiento y la diversión, ya que son los ordenadores los que se ocupan de todo el trabajo.  A cambio, la vida de los humanos está limitada a treinta años al final de los cuales se someten a una ceremonia en la que se suicidan de forma voluntaria con la promesa de que si han cumplido las leyes se reencarnarán en un clon que los sustituye.

La fuga de Logan

La fuga de Logan, saliendo del redil.

No todos están de acuerdo con esta política, así que un grupo de rebeldes intenta escapar al mundo exterior mientras Logan, un policía de los ordenadores, trata de impedirlo infiltrándose entre los revoltosos.  Pero la idea de escapar toma forma en la mente de Logan hasta que finalmente lo hace, acompañado de una joven llamada Jessica.

Cada vez que recuerdo la historia de Logan encuentro más similitudes con la vida real:

  • El mundo está controlado por un grupo de iluminados, que poseen los medios de producción y ocultan la verdad a los demás.
  • La gran masa cree que lo único que tiene que hacer es pasarlo lo mejor que pueda mientras se dirige sin remedio a un trágico final.
  • Algunos creen que otra vida es posible, más allá del control de los que tienen el poder.  Éstos son pocos y se les considera rebeldes.
  • La policía, que también está controlada por lo poderosos, debe mantener a los rebeldes dentro del redil.

Los humanos del mundo de Logan viven felices, sí, pero sólo hasta los treinta años.  Viven una vida incompleta, carente de todo sentido, controlada en todos los aspectos por aquellos que se creen superiores.  Igual que nosotros.  Creemos que somos libres, pero en realidad no somos más que unos meros esclavos.  Creemos que somos felices, cuando la verdad es que sólo participamos de las migajas que nos dejan caer los de arriba.  Creemos que vivimos una vida plena, pero lo único que tenemos es una parte de la vida, la parte que ellos no quieren.

Nacemos, vivimos y morimos dentro del engaño de que todo va bien. Estudiamos lo que a ellos les interesa para que trabajemos en lo que a ellos les conviene, luego nos obligan a pagar lo que ellos dicen por las casas en las que vivimos para después dejarnos en el paro y poder así quedarse con todo el fruto de nuestro trabajo.

Sal del redil.

Rebélate.

La verdad nos hará libres.

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