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Desde su aparición, ha sido todo un fenómeno mediático.  Toda la familia, desde la abuela hasta el perro, siguen las andanzas de los concursantes de este programa.  Al principio lo tildaban de experimento social, pero pronto quedó claro que no era más que un producto más que exponer ante los ojos de los televidentes, ávidos de nuevas emociones.  Luego pasó por reality, aunque en breve todos nos dimos cuenta de que era, en el mejor de los casos, una sucesión de situaciones forzadas.  Entonces… ¿Por qué triunfa gran hermano?

 

Gran Hermano: ese gran desconocido

Gran Hermano: ese gran desconocido

 

La respuesta es bien sencilla: permite distraerse durante horas con los problemas de otra persona, sin tener que pensar en nada en absoluto.  Gracias a gran hermano podemos caer en el más bajo de los cotilleos, la intromisión total ya no sólo en la vida de una persona, sino en la de todo un colectivo.  Nos permite ahondar hasta el fondo, inmiscuirnos en lo más privado, ver a gente lavándose los dientes, durmiendo o comiendo.

Tragarse las penurias del vecino puede llegar a tener cierto interés.  Al fin y al cabo se trata de hechos reales que podrían ocurrirnos también a nosotros.  Sin embargo, en este reality lo que se nos ofrece son situaciones creadas de manera artificial, personajes conflictivos metidos en un saco a los que se echa a pelear entre ellos.  Y de cuando en cuando se ve más de lo que marcan los límites de la decencia.  ¿Qué más se puede pedir?  Pues, por lo menos, que sea real, que no nos vendan un teatro como si fuera una parte de la vida misma.

Gran hermano nos ha dejado también disfrutar de otras ventajas.  Gracias al éxito de ese programa ya no tenemos que soportar la ristra de peñazos informativos que ofrecía la CNN.  También es una fuente inagotable de portadas para Interviú y revistas similares.  Eso sin contar que es la cantera de la nueva legión de colaboradores televisivos a los que la única formación que se les exige es la de haberse examinado en el Alua Magna de Guadalix.

Pero lo más importante es que gran hermano nos ofrece un referente, un modelo a seguir, un estilo de vida que se nos presenta como el culmen del éxito.  Así, nuestros jóvenes aprenden que la mejor manera de ganarse la vida es no dar un palo al agua (por supuesto), vender la propia intimidad (y de paso, la de tus amigos y familiares) y posar semidesnudo/a para alguna revista como la anteriormente mencionada.  Buen ejemplo, sí señor.  Ahí está la explicación a los mayores problemas de la sociedad actual: para triunfar hay que ser como ellos, ir de chulos por la vida, trabajar poco y criticar al compañero.

Así nos va.

La verdad nos hará libres.

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