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“Un guardia de Corps abrió las bruñidas y relucientes puertas dobles del salón del trono y anunció al Marqués de la Ensenada, secretario de Indias, superintendente de rentas, lugarteniente general de almirantazgo y caballero del Toisón de Oro.  El Marqués entró al salón rodeado de su séquito, con mucha pompa y boato, seguido de su guardia personal y (presumiblemente) algunas de sus más allegadas cortesanas.”

Coronas distinguidas... oro en la cabeza, noble entre los nobles..

Coronas distinguidas... oro en la cabeza, noble entre los nobles..

No mucho tiempo atrás, la nobleza disfrutaba de unos privilegios que en muchas ocasiones el pueblo sólo era capaz de imaginar.  No pagaban impuestos, tenían acceso a la corte y al Rey, gobernaban sus tierras como si fueran reyes de facto e incluso podían dictar leyes que tuvieran validez en sus posesiones.  Todos estos derechos eran concedidos por el Rey a cambio de sus servicios, tratándose éstos en su mayor parte de hazañas y conquistas en la guerra, o de apoyos a la corona de una u otra forma.

Si el Rey necesitaba entrar en algún conflicto armado (muchas veces influido por la Iglesia u otros intereses) hacía un llamamiento a los nobles, que acudían acompañados de sus caballeros (pagados y mantenidos por el propio noble) y de una tropa de campesinos mal armada y peor instruida.  Ni que decir tiene que en la batalla la peor parte se la llevaban los campesinos.  A cambio de su apoyo en las batallas, el Rey concedía tierras a los nobles, o les permitía hacer uso de privilegios con los que los otros nobles no contaban.  Una cosa a cambio de la otra.

Tal anacronismo sigue vigente hoy en día.  Ya no se denomina como tal, ni tampoco lo concede el Rey.  Incluso se da en otros “círculos” diferentes de las casas reales.  El presidente de una empresa puede “armar caballero” a un miembro del consejo de administración a cambio de favorecer con su voto tal o cual política de fusiones (que será seguramente rentable para el presidente pero muy perjudicial para los empleados).  Desde entonces el “nuevo noble” disfrutará de prebendas como coches de empresa, acceso a pisos francos de la empresa, influencia con los sindicatos, posibilidad de contratar a familiares y amigos… y esto se da a todos los niveles, son los nuevos nobles de España.

Como siempre, se consiguen beneficios a cambio de vender a otros.  Buen ejemplo estamos dejando a las generaciones venideras, para llegar a ser algo hay que pisar al compañero.

Mal vamos.

La verdad nos hará libres.

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