Archive for julio, 2011



Tal vez la biografía más discutida y polémica sobre el “Che” es la que llegó de la mano de John Lee Anderson, periodista norteamericano especializado en temas latinoamericanos.  Anderson se estableció durante tres años en Cuba para estudiar archivos cubanos hasta entonces inaccesibles para el resto de periodistas.  Es por eso que se esperaba de él un libro pro-castrista, aunque la salida a la luz de temas como los juicios sumarios y las diferencias con Fidel demostraron que el libro resultó ser muy objetivo.

Portada del libro de J.L. Anderson

Portada del libro de John Lee Anderson

 Sin entrar en reseñas (podéis ver una muy buena aquí) ni en análisis (otro muy correcto aquí), vamos a centrarnos en las razones por las que la figura del Che sigue siendo hoy en día un símbolo para revolucionarios (e iconoclastas) de todo el mundo:

  • A pesar de todas las dificultades con las que tuvo que enfrentarse, el Che siguió fiel a sus principios hasta el final.
  • Es un ejemplo de sacrificio personal por una causa (la revolución).  Lo demuestran su lucha contra el asma y el alejamiento de su familia.
  • Una vez cumplido su primer objetivo (el éxito de la revolución cubana) quiso compartirlo con otros países, extendiendo la revolución al Congo y Bolivia, entre otros.
  • Dirigía personalmente las columnas guerrilleras, por lo que es un ejemplo de liderazgo.

Demostró que la educación es la base para evitar el sometimiento de los pueblos.  Una población instruida será más difícil de manipular.  Desgraciadamente, aunque el analfabetismo está prácticamente erradicado en occidente, son muchos los “iletrados” que, aunque cuentan con estudios superiores, carecen de pensamiento crítico y se dejan llevar por lo que los poderes fácticos les dictan.

Aún hoy, más de cuarenta años después de su muerte, el ejemplo del Che y sus máximas son perfectamente aplicables:

  • “No creo que seamos parientes muy cercanos, pero si usted es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañeros, que es más importante”.
  • “Sueña y serás libre en espíritu, lucha y serás libre en vida” .
  • “Sólo existe un sentimiento mayor que el amor a la libertad: el odio al que te la quita”.
  • “No se vive celebrando victorias, sino superando derrotas”.

Como dice el Che, la libertad comienza por darse cuenta de que un mundo mejor es posible, de que las condiciones que pueden llevarnos a una vida plena están ahí y que el único impedimento para alcanzarla es la codicia de otra persona.  A partir de ese punto, de ese despertar emocional, debe comenzar el camino de acciones que llevarán en última instancia a la liberación.  Para empezar desde abajo podemos poner en práctica unas cuantas:

  1. Apagar la televisión.  La tele es el transmisor de mentiras más eficaz que jamás se ha creado.
  2. Poner en duda todas las “guerras preventivas”.  La mayoría de ellas solo tienen un interés económico y muy poco de humanitario.
  3. Comprar lo necesario.  Adquirir productos que realmente no necesitamos es “consumir” los recursos naturales hasta agotarlos.
  4. Reducir nuestro grado de dependencia del sistema.  Minimiza los préstamos, elimina las tarjetas de crédito, no compres cosas que sean caras de mantener…
  5. Transmitir la libertad con el ejemplo.  No te avergüences de ser el único que no tiene un coche caro o unas zapatillas de marca, los verdaderos esclavos son ellos.

Solo con eso ya habremos recorrido la mitad del camino.

La verdad nos hará libres.

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Desde hace ya algún tiempo, en los foros y reuniones sobre política y bienestar social ronda una pregunta que nos trae a todos de cabeza.  A pesar de la crisis, a pesar de los cinco millones de parados, a pesar de los abusos de los bancos, de los millones de trabajadores en precario, sin contrato y sin derechos, a pesar de que estudiar sirve de bien poco… ¿Por qué la sociedad española no se levanta contra el gobierno?  ¿Será que no son conscientes de la realidad, que no se han enterado de los escándalos de corrupción, de que las mismas empresas que los exprimen alcanzan beneficios monstruosos?  ¿Será que no leen los periódicos, no ven la televisión y no conocen la situación de su vecino?

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Nada de eso.  La sociedad española (y por extensión, la mundial) es muy consciente de todo ello.  Sabe perfectamente la magnitud de la gran sequía económica a la que nos tienen sometidos.  Entonces… ¿Por qué el pueblo no se levanta? El movimiento 15M por fin parece que está llevando a cabo una campaña de concienciación que, a mi juicio, es preparatoria para acciones futuras, pero de momento es a todas luces insuficiente.  Para contestar a LA PREGUNTA necesitamos antes conocer un poco sobre revoluciones que ocurrieron en el pasado.

La revolución francesa (1789), por ejemplo, la propiciaron diversos factores entre los que destacaban el gran descontento popular, la hambruna que sufría el pueblo y una enorme deuda externa (originada por las guerras) que oprimía a la nación.  Más recientemente, la revolución rusa de 1905 fue desencadenada a raíz de una marcha campesina que pedía mejoras laborales al zar (el Domingo Sangriento) y que acabó siendo brutalmente reprendida por los cosacos.  Hay más ejemplos, como el de la revolución cubana de 1959, donde el pueblo se levantó en armas, instigados por Fidel Castro, en contra del dictador Batista.  Las pésimas condiciones en las que vivían los campesinos cubanos propició la revolución.

Después de tantos casos de revueltas exitosas (todas ellas consiguieron derrocar al gobierno) los poderosos han aprendido que hay ciertos límites que no se pueden cruzar.  Existe una barrera imaginaria que, en caso de traspasarla, llevará al pueblo a levantarse, a alzar sus voces al unísono, a realizar sacrificios personales en favor del bien común.  En definitiva: el pueblo no puede pasar hambre.  Si al pueblo le falta lo más básico, no tendrá nada que perder y se arriesgará a todo, incluso a morir, a cambio de la posibilidad de una vida mejor.  Por eso existen cierto tipo de cosas, como el subsidio del paro, ayudas gubernamentales eternas a los necesitados, los famosos 426€, etc.  No importa cuánto se gaste, siempre será mejor que un levantamiento popular.  Además, de todas formas va a ser el pueblo el que lo pague.  Y con intereses…

Los esfuerzos deben dirigirse a erradicar la pobreza, no a paliarla.  Así nos va.

La verdad nos hará libres.

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Vuelve a ser un honor compartir con todos vosotros este nuevo hito en la vida del blog “Nadamásquelaverdad”.  ¡Hemos alcanzado la increíble cifra de veinticinco mil visitantes!

¡25.000 visitantes!

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Un fuerte abrazo de agradecimiento a todos los que lo han hecho posible, sobre todo a aquellos que con sus comentarios han dado lugar a promover el debate.

La verdad nos hará libres.


A todas horas vemos en los telediarios noticias que hablan sobre los mercados.  Los mercados exigen reformas para España, los mercados exigen niveles altos en la prima de riesgo de la deuda española, los mercados recelan del presidente electo de Perú… parece que los mercados lo controlan todo, influyen en todo, urgen a los gobiernos a seguir sus directrices.  Los mercados necesitan saber, exigen saber el rumbo de la política.  Los mercados están íntimamente ligados al devenir de nuestras vidas, por lo tanto.  Pero, ¿Quienes son realmente esos mercados? Y lo que es más importante: ¿Quienes los controlan?

Los mercados, esos grandes desconocidos

Ojalá comprender los mercados fuera tan fácil como comparar los precios en la frutería del barrio

Cuando el simpático presentador de informativos habla sobre “los mercados” en realidad se está refiriendo a los mercados financieros.  Estos mercados financieros se componen de lo siguiente (está perfectamente explicado en este documento, pero para ahorraros sus 38 páginas, lo explico brevemente) :

  • La bolsa (mercado de capitales a largo plazo).
  • Un mercado monetario.
  • Un mercado de cambios (capitales a corto y medio plazo).
  • Un mercado de tipos de interés.
  • Un mercado de materias primas.
  • Un mercado de productos derivados.

De todos ellos el que más nos sonará será posiblemente La Bolsa.  La Bolsa es una empresa, una empresa que posibilita que otras empresas comercien con acciones y obligaciones.  Las acciones son pequeñas partes de una empresa, que cualquiera puede comprar.  Las obligaciones, por su parte, son préstamos que el que la compra ofrece a una empresa.   Así, vemos que el mercado bursátil está compuesto por las grandes empresas de un país (las que cotizan en bolsa).  El resto de “mercados” son similares, solo que los productos con los que se comercia son diferentes.

Los mercados monetario, de cambios y de tipos de interés, están integrados por los bancos centrales, los bancos privados, las empresas multinacionales, que son los que influyen en la emisión de dinero y deuda, las tasas de interés (el valor del dinero) y los valores de cambio entre las diferentes monedas.    Los mercados de materias primas y de productos derivados también los forman las grandes empresas, que acuden a ellos en busca de inputs y para vender sus excedentes de outputs fuera de sus países de origen.

Total, estamos viendo que los mercados están controlados por los bancos y las grandes corporaciones.  No olvidemos a los especuladores, que mediante artimañas de ética dudosa acaparan tal o cual acción, compran una u otra materia prima para subir o bajar los precios a su antojo y así beneficiarse en el corto plazo.  Así, especuladores, bancos y corporaciones manejan los mercados a placer, son ellos los que controlan el devenir económico, los flujos monetarios, la producción de materias primas y la venta de productos y servicios.

Ahora volvamos al principio.  Los mercados exigen “cosas” a los dirigentes políticos, que ellos corren prestos a conceder, porque “lo exigen los mercados”.  Y estas decisiones, como el abaratamiento de los despidos, la reducción de beneficios sociales para favorecer la creación de empresas, las subidas de impuestos… recaen directamente en perjuicio de los ciudadanos.  Son los mercados los que deciden, son los mercados los que gobiernan.  Y eso es lo mismo que decir que quienes gobiernan son los bancos y las grandes corporaciones.

Ahí está el verdadero problema.  Nadie ha elegido ser gobernado por esos señores.  A los políticos les votamos, pero solo para que sus hilos sean movidos por “los mercados”.   A los mercados nadie los vota, no hay elecciones para elegir al presidente del Banco de Santander ni al consejo de dirección de Telefónica.  Estos cargos son designados a dedo por los accionistas mayoritarios, que suelen ser otros bancos u otras grandes corporaciones.  Ellos se lo guisan y ellos se lo comen.

Y el pueblo, mientras tanto, nos comemos con papas nuestros inútiles votos.

¡Democracia Real Ya!

La verdad nos hará libres.

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