A todas horas vemos en los telediarios noticias que hablan sobre los mercados.  Los mercados exigen reformas para España, los mercados exigen niveles altos en la prima de riesgo de la deuda española, los mercados recelan del presidente electo de Perú… parece que los mercados lo controlan todo, influyen en todo, urgen a los gobiernos a seguir sus directrices.  Los mercados necesitan saber, exigen saber el rumbo de la política.  Los mercados están íntimamente ligados al devenir de nuestras vidas, por lo tanto.  Pero, ¿Quienes son realmente esos mercados? Y lo que es más importante: ¿Quienes los controlan?

Los mercados, esos grandes desconocidos

Ojalá comprender los mercados fuera tan fácil como comparar los precios en la frutería del barrio

Cuando el simpático presentador de informativos habla sobre “los mercados” en realidad se está refiriendo a los mercados financieros.  Estos mercados financieros se componen de lo siguiente (está perfectamente explicado en este documento, pero para ahorraros sus 38 páginas, lo explico brevemente) :

  • La bolsa (mercado de capitales a largo plazo).
  • Un mercado monetario.
  • Un mercado de cambios (capitales a corto y medio plazo).
  • Un mercado de tipos de interés.
  • Un mercado de materias primas.
  • Un mercado de productos derivados.

De todos ellos el que más nos sonará será posiblemente La Bolsa.  La Bolsa es una empresa, una empresa que posibilita que otras empresas comercien con acciones y obligaciones.  Las acciones son pequeñas partes de una empresa, que cualquiera puede comprar.  Las obligaciones, por su parte, son préstamos que el que la compra ofrece a una empresa.   Así, vemos que el mercado bursátil está compuesto por las grandes empresas de un país (las que cotizan en bolsa).  El resto de “mercados” son similares, solo que los productos con los que se comercia son diferentes.

Los mercados monetario, de cambios y de tipos de interés, están integrados por los bancos centrales, los bancos privados, las empresas multinacionales, que son los que influyen en la emisión de dinero y deuda, las tasas de interés (el valor del dinero) y los valores de cambio entre las diferentes monedas.    Los mercados de materias primas y de productos derivados también los forman las grandes empresas, que acuden a ellos en busca de inputs y para vender sus excedentes de outputs fuera de sus países de origen.

Total, estamos viendo que los mercados están controlados por los bancos y las grandes corporaciones.  No olvidemos a los especuladores, que mediante artimañas de ética dudosa acaparan tal o cual acción, compran una u otra materia prima para subir o bajar los precios a su antojo y así beneficiarse en el corto plazo.  Así, especuladores, bancos y corporaciones manejan los mercados a placer, son ellos los que controlan el devenir económico, los flujos monetarios, la producción de materias primas y la venta de productos y servicios.

Ahora volvamos al principio.  Los mercados exigen “cosas” a los dirigentes políticos, que ellos corren prestos a conceder, porque “lo exigen los mercados”.  Y estas decisiones, como el abaratamiento de los despidos, la reducción de beneficios sociales para favorecer la creación de empresas, las subidas de impuestos… recaen directamente en perjuicio de los ciudadanos.  Son los mercados los que deciden, son los mercados los que gobiernan.  Y eso es lo mismo que decir que quienes gobiernan son los bancos y las grandes corporaciones.

Ahí está el verdadero problema.  Nadie ha elegido ser gobernado por esos señores.  A los políticos les votamos, pero solo para que sus hilos sean movidos por “los mercados”.   A los mercados nadie los vota, no hay elecciones para elegir al presidente del Banco de Santander ni al consejo de dirección de Telefónica.  Estos cargos son designados a dedo por los accionistas mayoritarios, que suelen ser otros bancos u otras grandes corporaciones.  Ellos se lo guisan y ellos se lo comen.

Y el pueblo, mientras tanto, nos comemos con papas nuestros inútiles votos.

¡Democracia Real Ya!

La verdad nos hará libres.

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