Tal vez la biografía más discutida y polémica sobre el “Che” es la que llegó de la mano de John Lee Anderson, periodista norteamericano especializado en temas latinoamericanos.  Anderson se estableció durante tres años en Cuba para estudiar archivos cubanos hasta entonces inaccesibles para el resto de periodistas.  Es por eso que se esperaba de él un libro pro-castrista, aunque la salida a la luz de temas como los juicios sumarios y las diferencias con Fidel demostraron que el libro resultó ser muy objetivo.

Portada del libro de J.L. Anderson

Portada del libro de John Lee Anderson

 Sin entrar en reseñas (podéis ver una muy buena aquí) ni en análisis (otro muy correcto aquí), vamos a centrarnos en las razones por las que la figura del Che sigue siendo hoy en día un símbolo para revolucionarios (e iconoclastas) de todo el mundo:

  • A pesar de todas las dificultades con las que tuvo que enfrentarse, el Che siguió fiel a sus principios hasta el final.
  • Es un ejemplo de sacrificio personal por una causa (la revolución).  Lo demuestran su lucha contra el asma y el alejamiento de su familia.
  • Una vez cumplido su primer objetivo (el éxito de la revolución cubana) quiso compartirlo con otros países, extendiendo la revolución al Congo y Bolivia, entre otros.
  • Dirigía personalmente las columnas guerrilleras, por lo que es un ejemplo de liderazgo.

Demostró que la educación es la base para evitar el sometimiento de los pueblos.  Una población instruida será más difícil de manipular.  Desgraciadamente, aunque el analfabetismo está prácticamente erradicado en occidente, son muchos los “iletrados” que, aunque cuentan con estudios superiores, carecen de pensamiento crítico y se dejan llevar por lo que los poderes fácticos les dictan.

Aún hoy, más de cuarenta años después de su muerte, el ejemplo del Che y sus máximas son perfectamente aplicables:

  • “No creo que seamos parientes muy cercanos, pero si usted es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañeros, que es más importante”.
  • “Sueña y serás libre en espíritu, lucha y serás libre en vida” .
  • “Sólo existe un sentimiento mayor que el amor a la libertad: el odio al que te la quita”.
  • “No se vive celebrando victorias, sino superando derrotas”.

Como dice el Che, la libertad comienza por darse cuenta de que un mundo mejor es posible, de que las condiciones que pueden llevarnos a una vida plena están ahí y que el único impedimento para alcanzarla es la codicia de otra persona.  A partir de ese punto, de ese despertar emocional, debe comenzar el camino de acciones que llevarán en última instancia a la liberación.  Para empezar desde abajo podemos poner en práctica unas cuantas:

  1. Apagar la televisión.  La tele es el transmisor de mentiras más eficaz que jamás se ha creado.
  2. Poner en duda todas las “guerras preventivas”.  La mayoría de ellas solo tienen un interés económico y muy poco de humanitario.
  3. Comprar lo necesario.  Adquirir productos que realmente no necesitamos es “consumir” los recursos naturales hasta agotarlos.
  4. Reducir nuestro grado de dependencia del sistema.  Minimiza los préstamos, elimina las tarjetas de crédito, no compres cosas que sean caras de mantener…
  5. Transmitir la libertad con el ejemplo.  No te avergüences de ser el único que no tiene un coche caro o unas zapatillas de marca, los verdaderos esclavos son ellos.

Solo con eso ya habremos recorrido la mitad del camino.

La verdad nos hará libres.

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