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Desde la famosa “Crisis Ninja” de Leopoldo Abadía el tema de las hipotecas está a la orden del día.  Unos dicen que son el motor de la economía del país, otros que son la única manera de ser propietario y los más radicales que son un lastre social.  Hasta ahora nadie se había planteado el hecho de adquirir una vivienda sin pedir una hipoteca dado los precios son tan elevados que parece irrealizable.  Pero… ¿Es realmente tan difícil?

Casa, dinero, hipoteca...

¿Es posible pagar la casa a tocateja?

Vamos a estudiar un caso práctico.  Supongamos que acabamos de finalizar nuestros estudios universitarios, como ahora está vigente el plan Bolonia, las titulaciones son de 4 años, así que para ese entonces tenemos 22 añitos.  Como  por suerte somos unos chicos JASP, conseguimos un trabajito que no está nada mal en el que cobramos la nada desdeñable cantidad de 25.000€ brutos anuales.  Después de pagar nuestros impuestos contamos con 19.662 euritos para gastar.  O para ahorrar.  Con estudios y trabajo nuestra novia comienza a presionar, así que nos vemos en la tesitura de tener que comprar una casa, nada del otro mundo, un apartamento de dos habitaciones por el módico precio de 120.000€.  De momento, y tras estudiarlo un poco, nos encontramos con tres posibles alternativas:

Caso 1:  Comprar, pagar.

Como lees.  Primero compramos la casa y luego la pagamos.  El banco nos presta el dinero, obviamente.  A un interés total del 3% (razonable) y con un plazo de 25 años nos queda una hipoteca de 569 eurazos.  Cinco lustros pagando y la ventaja de disfrutar de la casa desde el primer año.  El problema es que al final la broma nos sale por 170.700€, que son 50.700 euros más que el precio inicial.

Caso 2:  Ahorrar, comprar.

Suena extraño, pero es posible.  Imaginemos que nos quedamos en casa de papá y ahorramos cada mes los 569€ que costaría la hipotética y patética hipoteca.  A eso le sumamos unos 210€ mensuales en concepto de recibos (luz, agua, gas, teléfono, seguros, ibi, comunidad), con lo que AL AÑO nos encontramos con 9348€ en nuestra cuenta.  Resulta que hemos estudiado económicas, así que sabemos manejar un poquito el dinero y lo invertimos a un plazo fijo anual del 4%.  Al año siguiente reinvertimos lo ganado, lo anterior y lo ahorrado durante el segundo año, y así sucesivamente.  Recordemos que los 4 últimos años podremos desgravarnos gracias a las cuentas de ahorro-vivienda, que permiten aumentar el ahorro en 1352€ anuales, que también sumamos al plazo fijo.  Resulta que al final del año 10 nos encontramos con 129.763€, así que podemos pagar la casa a tocateja y encima contamos con 9763€ para darnos un homenaje.  Viviremos en casa de nuestros padres hasta los 32 años (mucha gente lo hace) pero nunca jamás le deberemos dinero al banco.

Caso 3:  Ahorrar, comprar, pagar.

Para no ser drásticos analicemos también un caso intermedio.  Ahorramos durante 4 añitos y luego pedimos una hipoteca.  Recordemos que podemos desgravarnos gracias a la cuenta ahorro-vivienda y que reinvertimos las ganancias en un plazo fijo.  Así, nos encontramos al final del año 4 con 55.907€, compramos el piso y pedimos el resto.  Pagaremos 529€ durante 12 años, con lo que hemos reducido el plazo total de compra de 25 a 16 años.

Por supuesto, todo esto se reduce a la mitad si nuestra novia también trabaja, que para algo ha estudiado la chiquilla.  De esta forma, con el caso 2 (ahorrar, comprar) podemos estar viviendo en nuestro piso en solo 5 años, sin hipoteca.  ¿Lo véis claro?

La verdad nos hará libres.

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