Archive for septiembre, 2011



Es el tema de moda.  Hay quien dice que volver a instaurar un impuesto sobre el patrimonio es un gran error que no nos va a sacar de la crisis (entre ellos, Emilio Botín), mientras que hay sectores que defienden a ultranza este impuesto, que grava a las grandes fortunas.  Sin embargo, ¿sabemos de verdad quiénes son los que van a tener que pagar?

El presidente del Santander "ve muy mal" el nuevo impuesto

El presidente del Santander "ve muy mal" el nuevo impuesto

Pues bien, resulta que todas aquellas personas físicas que posean bienes o derechos por valor superior a 700.000€, con la excepción de la vivienda habitual (que puede ser de hasta 300.000€, una buena choza, ¿no?).  A todo lo que uno posea hay que restarle lo que uno debe, así la mayor parte de los mortales nos libramos de pagar gracias a las maravillosas hipotecas que nos hacen ser poseedores de un patrimonio negativo según este baremo.  Aclaramos: si tengo posesiones por más de 700.000€  y mi casa ya está pagada, me toca endiñar la pasta.

Otro asunto es la cantidad a pagar, que dependerá de en cuánto exceda el valor de nuestras posesiones de los consabidos 700.000€.  Lo podemos ver en esta tablita, muy descriptiva pero que no entiende ni el que la hizo.  Para aclarar las cosas podemos señalar que pagaremos más porcentaje cuanto más tengamos, igual que en la declaración de la renta.  O sea, cuanto más me pase de los 700.000, más pagaré.  Por ejemplo, si tengo 3 millones de eurazos, acabaré pagando 20.700 eurillos.  Sin embargo, por un milloncejo de nada solo me cobrarán setecientos míseros euros.

Ahora bien, ¿a cuánta gente afecta este impuesto?  Según el ministro José Blanco, solo a 90.000 personas y se espera recaudar la friolera de dos mil millones de euros.  Hay datos curiosos… si estás casado el patrimonio del matrimonio (je) tiene que llegar a dos millones de euros para tributar, con lo que ¡seguro que muchos ricos contraerán nupcias antes de que acabe el año!

A primera vista parece lógico que los que más tengan, más impuestos paguen.  Pero recordemos que esta tasa existió hasta el 2007, justo cuando empezó la crisis, ¿no es extraño que se eliminara el impuesto a los que propiciaron la recesion? En cambio se aumentaron otros impuestos de carácter general, como el IVA.  Resulta que los platos rotos los pagamos siempre los mismos.

La verdad nos hará libres.

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La verdad sobre Ana y Mía


No, no son mis primas de Cuenca, aunque por sus nombres podrían serlo perfectamente.  Estas dos “princesitas” se han colado en la red por la puerta grande, cientos de páginas y bloggers se proclaman sus fervientes seguidores y promueven la adopción de su modo de vida como la panacea para alcanzar el reconocimiento social que tantos adolescentes anhelan.

¿Merece la pena tanto sufrimiento?

¿Merece la pena tanto sufrimiento?

Precisamente fue en una cena (nótese la casual e inapropiada ironía) donde descubrí la existencia de este tipo de páginas.  Las pro-Anas y pro-Mías se declaran defensoras (y defensores) de trastornos alimenticios tan peligrosos como la anorexia o la bulimia.  Parece increíble que existan blogs como este, donde una chica cuenta sin ningún tipo de tapujos como se auto-lesiona cada vez que comete el “pecado” de comer y lo feliz que se siente porque su hermana está más gorda que ella.  Aún más fuerte es el caso de esta chica venezolana, dice haber sufrido cálculos en la vesícula biliar a causa de los trastornos alimentarios, fuertes taquicardias, desmayos, mareos, y aún así dice que “eso le da iwal”, ya que lo que realmente le importa es llegar a ser una delgada “princesita”.  Relata que estuvo a punto de superarlo hasta que un conocido le llamó gorda y le hizo volver a las andadas.

Es, no ya insultante, sino inmoral que se permita la existencia de este tipo de páginas mientras que por otra parte se suprimen videos de youtube simplemente porque violan derechos de autor.  Desgraciadamente, también existen páginas  muy visitadas donde se explica con todo lujo de detalles cómo fabricar diferentes tipos de bombas (incluso bazokas) o cómo abrir cerraduras, mientras que a los que denuncian actos delictivos se les priva de su libertad o se les censura.  Por suerte, la oficina del defensor del menor de la Comunidad de Madrid ha puesto en marcha una iniciativa en contra de los pro-Anas.  Un poco de cordura entre tanta necedad.

Internet no es más que un fiel reflejo de lo que ocurre en el mundo real.  Las conductas autodestructivas se premian y los que luchan por el bien común son castigados.  Siempre ha sido así y la cosa no tiene pinta de cambiar ni a corto ni a medio plazo.  Entradas de blog que defienden la anorexia cuentan con miles de comentarios de apoyo .  Artículos que abogan por el fin de las hostilidades en Libia apenas son visitados y mucho menos, comentados.  ¿A dónde vamos a llegar?  Es evidente el “buen trabajo” que ha hecho la televisión.  Nos muestra las pautas para la felicidad (por ejemplo, ser delgados) y nos expone las guerras como algo lejano y que solo sufren otros.  Nos blanquea el cerebro con lejía de la mala.

Solo queda hacernos una pregunta.  Todo esto… ¿A quién beneficia?

La verdad nos hará libres.

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En tiempos difíciles como éstos todo ahorro es bueno, así que cualquier iniciativa para ahorrar es bienvenida, sobre todo en la dolorosa factura de la luz.  En la televisión anuncian unos aparatitos que, simplemente enchufándolos, aseguran un ahorro del 30% en la factura.  Puedo deciros con conocimiento de causa (estudié ingeniería) que estos aparatos realmente funcionan si tenéis en casa aparatos como: tubos fluorescentes, bombillas de bajo consumo, ventiladores, lavadoras… Pero, ¿Y si os dijera que es posible reducir a cero la factura de la luz?

La tan temida factura de la luz

¿Contrato con Iberdrola, con Fenosa...? Mejor ¡ninguna!

Vamos a tomar como ejemplo una vivienda típical spanish con 3 dormitorios, cocina, salón, baño y pasillo.  Sus propietarios cuentan además con termo, cocina y horno eléctricos.  La potencia a instalar en la cocina será de 5400w.  Usando bombillas de 60w y teniendo en cuenta la tele, el ordenador, secadores de pelo y similares en cantidades razonables podemos considerar que la potencia necesaria  para el resto de la casa será de 2000w.  Pero en realidad nunca tenemos todo encendido, así que aplicamos un coeficiente de simultaneidad de 0,7 y nos quedamos con unos 5500w.  Con esto, la factura de la luz es de aproximadamente 100€ mensuales.

Ahora empieza la aventura.  Resulta que nos hemos comprado un unifamiliar nuevecito y queremos ahorrarnos esos 100€ para llegar mejor a fin de mes.  Así que empezamos a recortar, lo primero es instalar cocina, horno, frigorífico y lavadora de gas (parece mentira pero existen y cuestan casi igual que los eléctricos).  Así gastaremos butano, pero solo 13€ al mes.  Y luego cambiamos la iluminación por bombillas de bajo consumo, que ya hemos visto que es rentable.  Je, también compramos el aparatito de la tele, que se llama Power Optimiser y funciona de verdad.  No gano nada con publicitarlo aquí, pero por el mero hecho de ayudar ya merece la mención.  Con estos recortes, la simultaneidad y el aparatito nuestra potencia será de unos 1000w.  La hemos reducido a una quinta parte.

¿Podemos hacer algo más?  Sí, y mucho.  Instalamos un calentador de agua solar que cuesta unos 700€ y nos cepillamos el termo eléctrico para siempre.  Luego, aprovechando que vivimos en un unifamiliar instalamos 2 bonitos aerogeneradores domésticos que nos dan 800w por 2400€.  También ponemos 3 placas fotovoltáicas que brindan 360w (1800€).  Hay que combinar las tres cosas porque no siempre va a haber viento y de noche está claro que sol no hay.  Resulta que entre la instalación, las baterías y las subvenciones la broma ecológica sale por 4400€.  Parece mucho, pero la realidad es que con esto ya no necesitamos tener un contrato de la luz.

Acabamos con lo más divertido, el retorno de la inversión.  Con la luz normal pagamos 100€ al mes, con el tema de las renovables pagamos una inversión de 4400€, 13€ de butano y unos 100€ anuales del técnico de mantenimiento de los equipos.  Aún así, al final del quinto año hemos amortizado la inversión y lo que es mejor: nunca más pagaremos la factura de la luz.

La verdad nos hará libres.

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