Hay quien dice que tanto el 15M como el 15O son dos hechos aislados, actos esporádicos sin ninguna continuidad que generarán rechazo más que otra cosa.  Otros cuentan por las redes que los perroflautas dejarán de manifestarse el día que sus papis del PP salven a este país de la debacle (cosa que, según ellos, ocurrirá el 20N).  Los menos tachan a los manifestantes de cábilas y cafres, mencionando solo los pocos actos de violencia que se dieron en la jornada del sábado. Quien dé crédito a estas habladurías o crea lo que cuentan esos medios tendenciosos y sesgados no alcanzará nunca a comprender el trasfondo de la cuestión.

Manifestación 15O Madrid

Cientos de miles de indignados se dieron cita en Madrid

Sobran motivos para estar indignados.  Los mercados manejan a los gobiernos para que sigan asegurando sus pingües beneficios especulativos a costa del trabajo del pueblo y el recorte de servicios sociales básicos, pagando con sudor y sangre los intereses de una deuda que lastra como una losa la economía mundial pero que, sin embargo, no interesa que sea pagada.  ¿Y qué hace el pueblo mientras tanto?  Atrincherarse detrás del cristal de la televisión, acurrucarse con las ayudas del estado y esconder la cabeza entre los cojines del sofá para, siempre de forma voluntaria, no ver lo que está pasando ahí fuera.

Nunca debió llegarse a esta situación.  Nunca debimos permitir que existan unos señores que generan capital del capital, que perviva un sistema económico en el que solo se puede hacer dinero del dinero, en el que el trabajo no vale prácticamente nada y donde lo único que cuenta es TENER.  Si no tienes nada, nunca tendrás nada porque tu propia necesidad te lo impide, tu trabajo no vale nada así que jamás levantarás la cabeza del suelo o desviarás la mirada del “Sálvame deluxe“.  Por cierto, cuando descubrí que Belén Esteban tenía una web, me planteé muy seriamente cambiar de medio y repartir panfletos.

Manifestación Cádiz 15O

Otras ciudades, como Cádiz, también se sumaron a la protesta global

Pero el 15 de octubre será recordado como el día en que se demostró que aquello que comenzó el 15 de mayo no fue la locura de unos pocos.  Cada vez más gente se da cuenta de que la solución no pasa por quitarle al pobre lo poco que tiene para salvar a los bancos, que seguir engordando a la nobleza política solo lleva a un desastre aún más profundo, que no puede ser que el 90% de la riqueza esté en manos del 10% de la población mundial.  Cada vez somos más los que ya estamos cansados de ser títeres en manos de los mismos de siempre, cada vez somos más los que nos damos cuenta de que la época de recoger el algodón ya pasó.

Más de mil ciudades en todo el mundo se levantaron el 15O, las cifras hablan de millones de personas en decenas de países.  Un levantamiento de tamañas características no puede (ni debe) ser ignorado.  El 15O se avivó la llama de la esperanza, se vislumbró levemente la esquina de una gran pancarta en la que reza el lema de “Otro mundo es posible“.  Otro mundo en el que el pueblo sea el protagonista, otro mundo donde las decisiones políticas beneficien a la mayoría y no solo a cuatro o cinco “barones”.  Otro mundo donde no haga falta indignarse, donde no existan dictaduras (ni militares, ni mercantiles), donde cuente más “ser” que “poseer”, donde no existan drogas sociales (fútbol, telebasura…), donde la información circule libremente y todos tengamos capacidad para comprenderla y asimilarla.

Demuestra que crees en ese mundo.

La verdad nos hará libres.

Fotos: Cádiz (Javier Fuentes), Madrid (@mOOnwatching)

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