“¡Libertad!”, claman los rebeldes sobre el cuerpo del otrora dictador. “¡Justicia!”, gritan exhaltados mientras el opresor se desangra sobre el asfalto.  La muerte del excéntrico ex-mandatario libio supone un paso adelante en aras de los derechos humanos, la libertad de expresión y el estado del bienestar.  Pero… ¿estamos seguros de que el paso no ha sido hacia atrás?

Recordemos que este señor lideró la revolución libia de 1969 en la que se derrocó al por aquel entonces rey.  Instauró la república, nacionalizó las grandes empresas (sobre todo las petroleras) y solo permitió los negocios pequeños de corte familiar.  Su política era fundamentalmente social y anti-occidentalista, no queriendo alinearse con el bloque capitalista liderado por Estados Unidos ni abrazando el lado soviético.  Abandonó el gobierno en el año 1979 de manera oficial, aunque siguió teniendo una gran influencia de facto en las cuestiones políticas.  Lo cierto es que atajaba cualquier disidencia de la forma más dura y las cárceles libias estaban llenas de presos políticos (algunos de estos presos ya han sido liberados).  Por lo tanto no puedo decir que apruebe el gobierno dictatorial de este señor, pero debo admitir que algunas cosas sí que hizo en favor de su pueblo.

El recientemente fallecido líder libio

El recientemente fallecido líder libio

Empezando por la nacionalización del petróleo y la desmantelación de las bases militares extranjeras en territorio libio.  Ninguna empresa extranjera tiene porqué sacar provecho y enriquecerse con lo que no es suyo y el petroleo que se encuentra en el subsuelo de libia es, por tanto, de los libios.  Justo es que sean ellos los que se beneficien de él y no las empresas italianas o americanas.  Desde mucho antes de que terminara esa farsa que han venido a llamar “revolución libia” a los ganadores se les hacía la boca agua mientras se repartían el pastel.  Anteriormente los libios recibían una paga mensual a cuenta de los beneficios del petróleo que rondaba los 400 dólares.  ¿Creéis que la petrolera ENI (o la OTAN) seguirá repartiendo aquella paga?  Gadafi levantó un sistema de escuelas y hospitales que hasta entonces los libios no podían más que soñar.  ¿Quién va a pagar ahora ese bienestar?

Tampoco existían los bancos.  Solo se permitía el Banco Nacional, que extendía créditos sin intereses.  Eso sí que era un estímulo para la economía.  Además el analfabetismo se redujo al mínimo (teniendo en cuenta que se trata de África).  No es de extrañar que la administración de Reagan levantara sanciones contra Libia e incluso intentara derrocar a Gadafi en varias ocasiones.  Llegaron incluso a bombardear Trípoli.  No fue hasta que Libia decidió comenzar una política de mercados más abierta cuando Bush levantó las sanciones impuestas y permitió el comercio con el país árabe.  Pero la lentitud de las reformas mosqueó a la CIA y éstos orquestaron el levantamiento de una parte del ejército libio.  La carestía de los alimentos, provocada por el mismo sistema de mercado neoliberalista fue uno de los fuegos que alimentaron la revuelta, y eso que Gadafi decidió repartir dinero para que los libios pudieran seguir comprando alimentos a las (ahora) empresas privadas.

No quieren hombres fuertes, quieren títeres.  El gobierno de transición no será más que un pelele bajo las órdenes de Europa y Estados Unidos.  Libia volverá a caer en la miseria para que aquí podamos mantener nuestro nivel de consumo, para que los que ya son ricos lo sean aún más, para que los poderosos dispongan de un garrote aún mayor con el que dar cocotazos al disidente.

El poder corrompe, de eso no hay duda.  Pero prefiero un revolucionario abrumado por el poder que un neoliberal democráticamente elegido.

La verdad nos hará libres.

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