Tag Archive: descrédito



Tiempo de lectura: 5 min.

Desde hace algunos meses circula por los foros de internet, las redes sociales y los blogs una peculiar iniciativa: convocar una manifestación para el día 15 de Mayo, en contra de… ¿En contra de qué? Que nos lo expliquen ellos mismos a través de su manifiesto:

Convocatoria del 15M

Nosotros los desempleados, los mal remunerados, los subcontratados, los precarios, los jóvenes… queremos un cambio y un futuro digno. Estamos hartos de reformas antisociales, de que nos dejen en el paro, de que los bancos que han provocado la crisis nos suban las hipotecas o se queden con nuestras viviendas, de que nos impongan leyes que limitan nuestra libertad en beneficio de los poderosos. Acusamos a los poderes políticos y económicos de nuestra precaria situación y exigimos un cambio de rumbo.

Muchos dijeron que la iniciativa del 15M no iba a llegar a ninguna parte, que éstos no eran más que un grupúsculo de jóvenes exaltados en busca de protagonismo, o simplemente con ganas de “liarla parda”.  Pero la conciencia ciudadana, invariablemente, siguió su curso natural.  Poco a poco les fueron apoyando otros movimientos sociales (como el “estado del malestar” y la plataforma “no les votes“), se organizaron en grupos por ciudades, crearon eventos, pegaron carteles… hasta que por fin llegó el gran día, la hora H del día D (ejem, las seis de la tarde del día 15).

Se desplegaron las pancartas

Se desplegaron las pancartas

Tímidamente al principio, todos aquellos que decidieron secundar la convocatoria se fueron reuniendo en los puntos de encuentro.  La primera impresión no fue muy positiva, poca gente, mucha presencia policial y algunas fuerzas políticas minoritarias que habían aprovechado el desencanto general para hacer campaña (no citaré cuáles para no darles mayor bombo).  Pero a medida que fueron pasando los minutos la cosa empezó a animarse.  Más y más gente fue apareciendo, se desplegaron las pancartas, se repartieron los carteles, se leyeron los manifiestos… Por supuesto, la prensa no tenía la más mínima intención de perderse un detalle y tomaba fotografías a diestro y siniestro, acercando la oreja a los corrillos para tratar de “captar” conversaciones que quedaban registradas en sus blocs.

Manifestantes en Algeciras

Manifestantes en Algeciras

Luego empezó la marcha.  Escoltados por la policía (no podía ser de otra forma), los manifestantes recorrieron las calles de más de 60 ciudades españolas.  Desde las plazas más céntricas hasta las subdelegaciones del gobierno o los palacios de justicia.  Mucho ruido.  Mucha protesta.  Muchas voces alzadas.  Poca violencia (excepto casos aislados, como el de Madrid).  Ya está bien de tanto abuso, los mercados financieros no hacen más que ordeñar y sangrar al pueblo, pero el pueblo ya se ha cansado y ha iniciado su revolución.  A grito alzado se ponían Islandia y su revolución pacífica como ejemplo.  Palmas, pitos, cacerolas.  Y la mirada atenta de la policía, los guardianes del poder.  Se hicieron paradas en puntos emblemáticos (centrales sindicales, sucursales bancarias…) donde cada cual se llevó su repaso y su tanda de pitos.  Hasta que el “puñado de exaltados” (según los más derrotistas) llegó a su punto de destino.

Sentada en los juzgados

Nuevos manifiestos al final del trayecto

Los Juzgados.  La subdelegación del gobierno.  La sede de tal o cual banco.  Da igual.  Todos representan lo mismo: el poder del dinero.  Y allí, más protestas, nuevas voces, nuevos manifiestos, más datos indignantes coreados a los cuatro vientos.  Como epílogo queda una próxima convocatoria para emprender más acciones, más jornadas de protesta y más movilizaciones, como las acampadas que se están llevando a cabo en Sol (Madrid) y en otras capitales españolas.  La prensa, como siempre, se toma la libertad de decir lo que le conviene a los poderosos.  Han tachado la iniciativa de “extrema izquierda” (nada más lejos de la realidad).  También ha habido repercusión  mediática en el Washington Post y en periódicos rusos.

Dirán que eran cuatro gatos, que es una mera ilusión, que sólo eran tres exaltados… yo estuve allí, y fue muy real.

La verdad nos hará libres.

Si te gustó esta entrada, tal vez también te gusten:

Anuncios

Tiempo de lectura: 3 min.  Enlace: 4 min.

Cito de EuropaSur.es:

Los españoles deben un 55% más de lo que tienen ahorrado

Familias y empresas residentes en España mantenían al cierre de 2010 una deuda de 1,782 billones de euros con las entidades financieras. En total, los créditos superan en 633.000 millones de euros a los depósitos.

Ver la noticia completa.

Básicamente, debemos 1.782.000.000.000 euros.  Esto quiere decir que anualmente pagamos de intereses (a una media del 5%), un total de 89.100.000.000 euros de beneficio para el banco, pagada por personas físicas y empresas.  Por supuesto, el endeudamiento de las instituciones públicas está al margen de todo esto.

Por otro lado, el producto interior bruto (valor de la producción de un país) de España en el año 2010 fue de 267.858.000.000 euros, según el instituto nacional de estadística.  La cuenta ahora es bien sencilla, dividimos el producto interior bruto entre los intereses que tenemos que pagar a los bancos y obtenemos… ¡¡¡ 3 !!!  Mmmm, dirán algunos, ¿Qué quiere decir este 3?  Significa que la tercera parte de lo que el país produce tenemos que emplearla en pagar a los bancos.  Y este gasto recae en las personas y las empresas.

 

¿Y ahora qué?
¿Y ahora qué?

 

Evidentemente, algo habrá que hacer.  La deuda debe ser cada vez mayor para que la economía pueda crecer, por eso nos incitan a comprar casas, coches, montar empresas… a pedir préstamos, en definitiva.  Además, las instituciones públicas también tienen deudas con las entidades financieras y esas deudas también las pagamos las personas y las empresas con nuestro trabajo y nuestros negocios.  No podemos trabajar eternamente para los bancos, llenando los bolsillos de unos pocos que, realmente, no hacen nada por el país y son los únicos que se enriquecen.

Debemos promover el cambio YA.  Otro mundo, un mundo mejor, es posible.

La verdad nos hará libres.

Foto: Omar Vieira


¡Que buen trabajo! ¡Jefe de profesión! Algunas personas han nacido para ello, sin duda alguna han sido bendecidos con los santos óleos de la jefatura.  Desde pequeñitos se les veía venir, y es que apuntaban maneras ya en la más tierna infancia.  Son una especie aparte, de los que van quedando menos, pero que nunca llegará a extinguirse.  El típico “jefe español”, que ha llegado a donde está por ser primo segundo del vecino del director, que no sabe más que las cuatro reglas y para el cual escribir una simple instancia es poco menos que un crucigrama.  A todos ellos les dedico este romance… el “Romance del Jefe Español“:

 

Para llegar a ser jefe
no te tienes que olvidar:
de hacerte muchos amigos
y no tener dignidad.
Aprende a jugar al fútbol,
pero no cualquier manera,
practica el fuera de juego
y tira balones fuera.
“¡Yo no he sido el que lo ha hecho!”,
apréndelo de memoria.
Critica a tus compañeros,
no te mezcles con la escoria.
Y vende siempre a tu gente
para obtener beneficio,
nunca pienses en el precio,
que no es tuyo el sacrificio.
Y si hay uno que destaca
entre tus subordinados,
átalo fuerte a una estaca,
tenlo siempre controlado,
no vaya a ser que otro jefe
de rango mayor que el tuyo
lo ponga de directivo
y quedes como un capullo.
Trabajar es lo de menos,
la empresa importa un pepino,
tú sólo intenta cobrar
y meter a tu sobrino.
Que en esta vida sin rumbo
de sinsabor y quimera,
desde que el mundo es mundo,
ponen de jefe a cualquiera.

La verdad nos hará libres.

La verdad sobre la generación tapón


Hablaré hoy sobre un conflicto generacional a nivel nacional, que se da sobre todo en el seno de las grandes empresas y las instituciones públicas.  Seguro que alguna vez os habéis preguntado ¿Cómo es que esta persona es jefe, si no vale un pimiento? La respuesta es bien sencilla.  Antes de la transición, los estudios universitarios estaban prácticamente reservados a una minoría, una élite de personas que podían permitírselo.  Obviamente, esta “élite” ocupaba los puestos de responsabilidad.  Pero a principios de los años ochenta el panorama cambió.  La enseñanza superior estaba disponible para cualquiera que quisiera estudiar y estuviera dispuesto a ello, así que en la década de los noventa nos encontramos en España con una masa de jóvenes con estudios terminados, postgrados y formación complementaria de alto nivel.  Estos jóvenes empezaron a ocupar los puestos de base, ya que los puestos de responsabilidad seguían copados por la elite de la generación anterior, que se aferraba a ellos con uñas y dientes, muchas veces inmerecidamente.

A partir de ahí es donde surge el problema.  La generación JASP (aunque suene a tópico, hay que reconocer que existe) se vió bloqueada por la élite.  Aquellos que disfrutaban de sillones de cuero, despachos con retrato de Juan Carlos, secretarias de infarto y chofer propios no permitían que lo que venían empujando fuerte pudieran destacar.  En lugar de promover y premiar a los buenos trabajadores se dedicaban a hundirlos, pisotearlos y darlos de lado, utilizando como armas el descrédito y la descalificación gratuita.  Esta generación no busca el bien de su empresa, sino su propio bienestar.  Paradójicamente, los altos directivos, o no se han dado cuenta de esta situación, o pertenecen a la élite de la generación tapón.

Mientras tanto, seguimos relegados al fondo de la escala salarial, acatando las oscuras voluntades de los que nos oprimen desde arriba y rezando (los que sepan) para que algún día se jubilen los directivos pisoteadores.  Tienen miedo de que los nuevos puedan acceder a sus puestos, y en lugar de demostrar que merecen estar donde están, prefieren dirigir sus esfuerzos a cargarse al compañero.

De momento, el único tapón al que he conseguido vencer ha sido éste:

tapón de cruzcampo

Así nos va.

La verdad nos hará libres.

A %d blogueros les gusta esto: