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En tiempos difíciles como éstos todo ahorro es bueno, así que cualquier iniciativa para ahorrar es bienvenida, sobre todo en la dolorosa factura de la luz.  En la televisión anuncian unos aparatitos que, simplemente enchufándolos, aseguran un ahorro del 30% en la factura.  Puedo deciros con conocimiento de causa (estudié ingeniería) que estos aparatos realmente funcionan si tenéis en casa aparatos como: tubos fluorescentes, bombillas de bajo consumo, ventiladores, lavadoras… Pero, ¿Y si os dijera que es posible reducir a cero la factura de la luz?

La tan temida factura de la luz

¿Contrato con Iberdrola, con Fenosa...? Mejor ¡ninguna!

Vamos a tomar como ejemplo una vivienda típical spanish con 3 dormitorios, cocina, salón, baño y pasillo.  Sus propietarios cuentan además con termo, cocina y horno eléctricos.  La potencia a instalar en la cocina será de 5400w.  Usando bombillas de 60w y teniendo en cuenta la tele, el ordenador, secadores de pelo y similares en cantidades razonables podemos considerar que la potencia necesaria  para el resto de la casa será de 2000w.  Pero en realidad nunca tenemos todo encendido, así que aplicamos un coeficiente de simultaneidad de 0,7 y nos quedamos con unos 5500w.  Con esto, la factura de la luz es de aproximadamente 100€ mensuales.

Ahora empieza la aventura.  Resulta que nos hemos comprado un unifamiliar nuevecito y queremos ahorrarnos esos 100€ para llegar mejor a fin de mes.  Así que empezamos a recortar, lo primero es instalar cocina, horno, frigorífico y lavadora de gas (parece mentira pero existen y cuestan casi igual que los eléctricos).  Así gastaremos butano, pero solo 13€ al mes.  Y luego cambiamos la iluminación por bombillas de bajo consumo, que ya hemos visto que es rentable.  Je, también compramos el aparatito de la tele, que se llama Power Optimiser y funciona de verdad.  No gano nada con publicitarlo aquí, pero por el mero hecho de ayudar ya merece la mención.  Con estos recortes, la simultaneidad y el aparatito nuestra potencia será de unos 1000w.  La hemos reducido a una quinta parte.

¿Podemos hacer algo más?  Sí, y mucho.  Instalamos un calentador de agua solar que cuesta unos 700€ y nos cepillamos el termo eléctrico para siempre.  Luego, aprovechando que vivimos en un unifamiliar instalamos 2 bonitos aerogeneradores domésticos que nos dan 800w por 2400€.  También ponemos 3 placas fotovoltáicas que brindan 360w (1800€).  Hay que combinar las tres cosas porque no siempre va a haber viento y de noche está claro que sol no hay.  Resulta que entre la instalación, las baterías y las subvenciones la broma ecológica sale por 4400€.  Parece mucho, pero la realidad es que con esto ya no necesitamos tener un contrato de la luz.

Acabamos con lo más divertido, el retorno de la inversión.  Con la luz normal pagamos 100€ al mes, con el tema de las renovables pagamos una inversión de 4400€, 13€ de butano y unos 100€ anuales del técnico de mantenimiento de los equipos.  Aún así, al final del quinto año hemos amortizado la inversión y lo que es mejor: nunca más pagaremos la factura de la luz.

La verdad nos hará libres.

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Ahora que el tiempo de la crisis se mide ya por años, que millones de personas han perdido sus empleos y que cientos de miles de familias españolas han sido forzadas a abandonar sus casas, deberíamos vislumbrar un panorama empresarial desolador.  Las grandes empresas deberían incurrir en pérdidas, desinversiones, reducción de activos… pero la realidad es bien distinta.

Crisis!

En plena crisis, ¡suben los beneficios!

La primera multinacional que se me viene a la cabeza es una conocida marca de refrescos: Coca Cola prevé duplicar sus ingresos en nueve años hasta los 200.000 millones de dólares.  Impresionante, en plena crisis y piensa, no ya aumentar, sino duplicar sus ingresos.  ¿Será que los malos tiempos nos empujan a ahogar nuestras penas en sus chispeantes burbujitas?

Pero ahí no acaba la cosa, veamos el sector fianciero.  Pese al difícil entorno, el consejero delegado del BBVA, Ángel Cano, adelantó que el grupo prevé superar este año su beneficio del pasado ejercicio. En el 2010, ya logró mejorarlo un 9,4%, hasta los 4.606 millones.   Je, dos años seguidos aumentando sus ganancias.  Hay más.  El presidente del Banco de Santander, Emilio Botín, resaltó que los resultados de 2009 son los “mejores de la historia” del banco, casi nueve mil millones de euros.

¿Y el sector energético? Es de suponer que, como hay que ahorrar, se consumirá menos energía (y menos de todo).  Pero… ¡no!  Iberdrola ganó, sólo en el primer trimestre de 2011, mil millones de euros.  Nada, lo justo para ir tirando.  Lo mismo le pasa a Endesa, principal empresa nacional de electricidad (¡ups! olvidaba que ya no es ni nacional, ni española), que triplicó sus beneficios trimestrales en 2011, hasta los 1500 millones de euros.

¿Comunicaciones?  Ono gana, Telefónica presenta EREs a pesar de dar beneficios,  y en el sector internacional, Google se presenta como un gigante de los números:  incrementando sus beneficios en un 37%.

Vergonzoso es que en los años de crisis estas multinacionales ganen cada vez más, incrementando sus beneficios hasta límites que no llegaron a soñar ni durante la época de vacas gordas.   Y el pueblo sufre recortes sociales, desempleo y apatía.  Crisis, dice la televisión.  Crisis, dicen los “mercados”.  Crisis, crisis, crisis…  ¿Crisis para quién?

Crisis para ti.

La verdad nos hará libres.

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A raíz del accidente de la central nuclear de Fukushima se habla mucho del gran peligro que entrañan estos centros de producción de energía, algunos proponen desmantelarlas por completo y sustituirlas por instalaciones de generación convencionales.  Pero las térmicas de carbón tampoco convencen, ya sea por la intervención del gobierno en el carbón nacional o por sus elevadas emisiones contaminantes.  ¿Qué nos queda? Los defensores de las nuevas tecnologías promueven los ciclos combinados, con sus elevados rendimientos, como la solución a la demanda energética aunque cierto es que la dependencia de países productores de gas políticamente inestable es muy notable.  Por último tenemos las energías renovables, tan caras como intermitentes, que sólo sirven para cubrir picos de demanda.

Un activista dijo: “!Que apaguen todas las centrales nucleares!”, y muchos le siguieron. Pero… ¿somos realmente conscientes de lo que ocurriría si no tuviésemos suficiente electricidad para mantener nuestro modo de vida?  Imaginemos que pagamos las centrales nucleares de España (creo que quedan sólo 5 ó 6).  El resto de centrales entraría en funcionamiento a las pocas horas pero se comprometería la estabilidad del servicio.  De paso, apaguemos también las de carbón (emiten mucho CO2) y unas cuantas de ciclo combinado, para dar la lata a los magrebíes.  Nos quedamos con las hidráulicas y las renovables, ¿ok?  Ahí empieza lo bueno…

Semáforo apagado traffic lights off

Los semáforos están apagados y el caos circulatorio es total

Cualquier día podrías despertar y llevarte unas cuantas sorpresas.  A las siete de la mañana la demanda supera a la oferta y no hay energía para todos.  Y… ¡qué mala suerte, han desconectado mi ciudad!  De momento llegaré tarde al trabajo, mi despertador es eléctrico y no ha sonado.  Tampoco puedo afeitarme, no hay luz en el baño y no veo un pimiento.  Me lavaré la cara, por lo menos, pero con agua fría ya que mi termo es eléctrico.  La nevera ha dejado de funcionar y el brick de leche que abrí ayer se ha cortado, así que abro uno nuevo y caliento un poco en un infiernillo de gas que rescato del trastero y que guardaba para los campings.  Debo bajar al garaje por las escaleras, a oscuras, ya que ni la luz del pasillo ni el ascensor funcionan.  Tampoco se abre la puerta de la cochera, usa un motor eléctrico, así que tengo que abrirla a mano con gran esfuerzo.

Por suerte mi coche funciona con gasolina (el de mi vecino es eléctrico, que se  joda, por moderno) y puedo seguir adelante sin acumular mucho retraso, pero los semáforos están todos apagados y el caos por el camino es total.  Aparcar se convierte en una aventura, los parkímetros no funcionan y seguramente me caerá una multa por no pagar el estacionamiento.  En la oficina lo único que se puede hacer es hablar por teléfono (tiene alimentación independiente) y escribir a boli, ya que los ordenadores están KO.  Ni siquiera podemos tomar café, la cafetera también es eléctrica.

Vuelvo a casa abatido por el día tan poco fructífero que estoy viviendo, con una multa de aparcamiento en el bolsillo (los locales han aprovechado la coyuntura para hacer caja), levanto la puerta de la cochera a mano y subo la escalera.  Como no había electricidad, el sistema de alarma de casa no funcionaba y unos cacos se han llevado el televisor, aunque no importa mucho, de todas formas no podría verlo.  Tampoco podría jugar a la video consola, ni conectarme a internet, ni recargar el teléfono móvil… sólo puedo ducharme con agua fría, leer un rato junto a la ventana mientras sea de día y preparar algo de cena con el infiernillo trasteril.

Revuelvo las posesiones de mi abuelo hasta que encuentro un despertador de cuerda.  Por lo menos mañana llegaré pronto al trabajo…

La verdad nos hará libres.


Los universos son como seres vivos.  Nacen a partir de un Big Bang o una singularidad (una única célula) y se expanden con rapidez, creciendo en el tiempo y el espacio, tomando forma, dividiéndose en galaxias y, en algunos casos, albergando vida en su interior.  Los universos también mueren.  Ya sea con un Big Crunch (aunque suene a chocolate), una expansión infinita o rendidos ante el caos que trae la pérdida total de energía.

Comparación entre estructuras del universo y de la vida

El átomo y el sistema solar, la molécula y la galaxia, la célula y el clúster... ¿No es el universo como un ser vivo?

Nuestro sistema solar es totalmente comparable a un átomo.  En torno a un núcleo (el sol) orbitan un número determinado de electrones, que son los planetas.  Los sistemas solares se agrupan en galaxias, al igual que los átomos se unen entre si para formar moléculas.  Pero ahí no acaba la cosa, sino que las galaxias también forman grupos, llamados clústers, de la misma manera que las moléculas forman células.  Asimismo, los clústers se unen en superclústers, las células se agrupan para dar lugar a los tejidos.  Y los superclústers se juntan en filamentos, como los tejidos forman órganos.  El universo está formado por dos tipos de estructuras: los filamentos y el vacío, de la misma manera que todos los órganos forman un ser vivo, que también está mayoritariamente vacío por dentro (aunque hay unos más vacíos que otros).

Si pudiéramos crecer indefinidamente seríamos capaces de darnos cuenta de las estructuras que forman el universo.  Primero veríamos el sistema solar, similar a un átomo.  Si siguiéramos creciendo podríamos ver como van apareciendo moléculas, células, tejidos y órganos.  Si creciéramos tanto que pudiéramos tener al universo en nuestras manos, tal vez nos sorprendería lo que viéramos… ¿Será un ser vivo, como un ratón? ¿Será inteligente?  Ese ser hipotético será TODO lo que existe y estará formado por TODO lo que conocemos, lo que ignoramos, lo visible y lo invisible, toda la verdad, toda la vida, estará por encima de todas las cosas… por encima de la vida y la muerte.

Igualmente, nosotros mismos estamos formados por células y moléculas, que serán a su vez los clústers y las galaxias que forman el universo de  nuestro cuerpo.  En un diminuto electrón, que pertenece a un pequeño átomo de hidrógeno, de una minúscula molécula del agua que bebimos esta mañana, hay un microser apaciblemente sentado en su infinitesimal mundo.  Tal vez ese microser sea inteligente, quizá tenga la capacidad de preguntarse a sí mismo por la naturaleza del electrón sobre el que vive, del átomo de hidrógeno, de la molécula de agua, de la galaxia a la que pertenece, del universo que lo alberga y sobre la posibilidad de que el universo sea como un ser vivo.  Tal vez el microser rece a su microdios, quizá eleve sus plegarias para que sean escuchadas por una conciencia superior, de la que él mismo forma parte y que contiene todo lo que le rodea.

¿Habéis escuchado alguna vez las plegarias de vuestros microfieles?  Yo sí, pero no doy abasto para acabar con toda la injusticia que hay en mi universo.

La verdad nos hará libres.


Desde tiempos remotos el hombre ha buscado todo lo que no tiene, lo difícil y lo remoto.  Algunos quisieron volar, otros vencer a la muerte, llegar al centro de La Tierra o poner un pié en La Luna.  Algunas metas son imposibles pero otras ya se han alcanzado o se alcanzarán en el futuro.  De entre todos los objetivos inalcanzables siempre me ha atraído la búsqueda alquímica, la obtención de la piedra filosofal a la que se le atribuía la propiedad de convertir el plomo en oro, la transmutación de los metales innobles en metales nobles.  Por lo visto el proceso de obtención de la preciada piedra duraba años y se exigía del alquimista una elevada inversión de tiempo y dinero, además de mantener un fuego encendido durante todo el proceso.  Al final se obtenía una limitada cantidad de piedra (en realidad se parecía más a la arena que a otra cosa) y no estaba muy claro que fuera de interés económico, pues la piedra filosofal se iba gastando con el tiempo.  Pero claro, que se sepa, nadie lo consiguió nunca.

Alquimista

Alquimista persiguiendo el sueño de la piedra filosofal

Pero ahora resulta que sí que es posible transformar el plomo en oro.  Mediante reacciones nucleares es posible arrebatarle al átomo de plomo tres de sus ochenta y dos protones, con lo que lo habremos transformado en un bonito, brillante y preciado átomo de oro (Auuuuuuu!!!!!).  Seaborg lo hizo, y le pusieron su nombre a un elemento.  Pero al punto se dieron cuenta de que el coste invertido en el proceso superaba con mucho el valor del oro obtenido.  Esto me da mucho que pensar…

  • Se puede luchar durante años por alcanzar un sueño, una meta, todos podrán decir que es imposible y que nunca lo lograrás.
  • Finalmente, tras años de esfuerzo, de nadar contra corriente, de capear el temporal, de infinidad de noches de insomnio, la meta puede ser alcanzada y todos se quitarán el sombrero ante tu valioso logro.
  • Pero echando cuentas, con la mano en el corazón (perdón, en el bolsillo de la calculadora), puede ser frustrante descubrir que el coste y el esfuerzo invertido para alcanzar tu cima sobrepasa el beneficio que has obtenido, que has trabajado durante veinte años para descansar tres, que has invertido toda tu vida para realizar un viaje de tres meses, que has gastado todos tus ahorros en un barco que con suerte disfrutarás tres días…

No quiero ser pesimista pero si quiero hacer notar que hay que medir muy mucho el coste de lo que vamos a emprender y el beneficio que obtendremos por ello.  Como la piedra filosofal, las quimeras pueden ser conseguidas… a precio de oro.

La verdad nos hará libres.


En la cola de la gasolinera preguntaba un tipo al dependiente del porqué de la actual carestía del combustible.  El cobrador, amablemente, le explicó que la mayor parte del precio que el consumidor paga por la gasolina está destinado a impuestos.   Otro individuo situado más atrás entró en la conversación (yo me mantuve al margen) arguyendo que el barril de petróleo está ahora más caro que el año pasado y esa era la razón de la subida.  Dubitativo y meditabundo mi dio por investigar un poco el asunto y me lancé a una de mis famosas comparativas…

Gasolina petrol

Un gesto realmente altruista, una contribución voluntaria y generosa a las arcas del estado.

Año 2008:

El precio del litro de gasolina estaba a 1.11€, aunque en algunos momentos del año alcanzó los 1.30€.  Mientras tanto, el barril de petróleo (159 litros de crudo) costaba 199€ al cambio, lo que nos da una relación de 0.56 entre gasolina y crudo.

Año 2011:

El precio del litro de gasolina está a 1.24€, algo más que la media del 2008 aunque sin alcanzar el máximo histórico.  Actualmente el barril de petróleo está a 123€, sacando una relación gasolina/crudo de 1.01.   Casi el doble que en su momento álgido.

Conclusiones:

Algunos avispados adictos a las matemáticas estarán preguntándose ¿cómo es que si la materia prima es mucho más barata el producto final es más caro?  Evidentemente la culpa de la subida no es del productor (la tan temida OPEP), sino de nuestro gobierno.  Los impuestos que pagamos por los combustibles están ahora a una tasa aproximada del 60%.  Je… y nos parecía caro que el IVA fuera el 18%…

Señores, lectores, compañeros de fatigas… ¡¡¡UN SESENTA POR CIENTO!!!  No se si habrá algún otro producto con tasas de impuestos similares (tal vez el alcohol y el tabaco).  Ya está bien de cargarle toda la culpa a los árabes con el tema del precio de los combustibles, ya es hora de que sepamos quienes son los que realmente nos pisotean con los precios abusivos.

Cierto es que los impuestos son necesarios, imprescindibles diría yo.  Pero en este caso el alto precio del combustible revierte en la práctica totalidad de todo lo demás.  La mayor parte de los productos de consumo deben ser transportados por carretera (consumiendo combustible), lo que encarece el precio final del producto en destino.  Alimentación, textil, productos de higiene y limpieza… TODO.  Así que si el precio del transporte consiste (aproximadamente) en un 2% del producto, indirectamente estamos pagando un 60% de impuestos de ese 2%, además del IVA, lo que nos da un resultado total de más del 19% en impuestos por cualquier cosa que compremos.

Cada vez que compres el pan, recuerda que estás contribuyendo con 10 céntimos al sostenimiento del sistema.

La verdad nos hará libres.


Hace ya algún tiempo que se viene hablando de las enormes ventajas con las que han sido bendecidos los coches eléctricos, siempre que los comparemos con los automóviles convencionales de motor de explosión.  Se habla de cero emisiones, de gasto de combustible nulo, motores silenciosos, menos vibraciones, toda una serie de magnificiencias que parecen más  bien sacadas de una película de ciencia ficción.  Pero… ¿Qué hay de verdad en todo esto?  Vamos a ver algunas de las características de los coches eléctricos, destacando ventajas e inconvenientes:

 

coche eléctrico

Prototipo de coche eléctrico diseñado en Álava (España)

Ventajas:

  • Menor contaminación ambiental. Téngase en cuenta que hay que hablar de que los coches eléctricos contaminan MENOS, pero que también contaminan.  La energía eléctrica que acumulan en sus baterías proviene de la red eléctrica convencional, que es generada en centrales de generación eléctrica y transportada a través de una red de distribución.  El rendimiento combinado de estos sistemas es del 30%, lo que quiere decir que para mover el coche el equivalente a 1 kcal, es necesario quemar 3 kcal en las centrales.  De todas formas es mucho mejor que el rendimiento del motor de combustión interna, que es del 10%.
  • Menor contaminación acústica. Los motores eléctricos son much0 más silenciosos que los motores de combustión interna convencionales.
  • Mayor localización de la contaminación ambiental.  La contaminación queda confinada en los puntos de generación eléctrica, liberando a las ciudades de la nube de humo contaminante.  De esta forma se favorece la inclusión de filtros.
  • Posibilidad de recarga en ruta.  Mediante placas solares, un vehículo eléctrico puede recargarse en medio del desierto, donde no hay ningún tipo de instalaciones.  Los coches convencionales necesitan instalaciones específicas de repostaje.
  • Mayor seguridad. Las baterías son mucho más seguras que los depósitos de gasolina o de gasoil, por no hablar de las bombonas de gas combustible.
  • Diversificación de la energía. Al tratarse de energía eléctrica, puede provenir de diferentes fuentes, ya sea combustibles fósiles (carbón, gas, petróleo), energía nuclear o incluso energías renovables como la hidráulica, eólica o solar.  Si tenemos en cuenta estas últimas, el combustible es gratis, inagotable y no contaminante.

Inconvenientes:

  • Mayores tiempos de repostaje. El repostaje de los coches convencionales es muy rápido (salvo que haya que esperar cola), mientras que el repostaje de los coches eléctricos puede durar horas.
  • Menor potencia. Por ahora los coches eléctricos desarrollan menor potencia que los coches convencionales, aunque es cuestión de tiempo que se alcancen niveles similares.
  • Menor autonomía. La necesidad de repostaje de los coches eléctricos es mayor que la de los vehículos convencionales, necesitando recargar sus baterías con más frecuencia.
  • Ausencia de infraestructuras. Actualmente no existen talleres especializados, ni puntos de repostaje suficientes.  Es algo que llegará en el futuro pero todavía es lejano.
  • Mayor coste de adquisición del vehículo. De momento el precio de estos coches es más elevado que el de los vehículos con motores de explosión,

Y esto es todo.  Por ahí circulan algunos expertos en la materia, estaría encantado de que aportaran más datos al artículo.  Por ahora ya contáis con más información si pensáis comprar un coche nuevo… ¿Por qué no uno eléctrico?

La verdad nos hará libres.


Fácil, muy fácil es accionar el interruptor y encender la luz al entrar en una habitación a oscuras.  Las tinieblas se ven inmediatamente vencidas por una avalancha de luminosidad, casi instantáneamente, raudos fotones surcan la alcoba para dotarla de nuevos y renovados colores.  Bueno, sí… los colores de la colcha son los mismos que esta mañana, pero la diferencia es que ahora es de noche y ¡los vemos!  Hace apenas cien años era impensable contar con iluminación en las viviendas de estas características, limpia, potente, instantánea y segura.  Pero… ¿nos hemos preguntado alguna vez qué hay detrás de todo esto?

bombilla electrón

Como todos sabréis, la bombilla de casa se enciende empleando energía eléctrica, los electrones en movimiento atraviesan el delgadísimo filamento de wolframio de la bombilla y lo calientan a unos seis mil grados (la superficie del sol “sólo” alcanza los tres mil grados Celsius).  Más que al rojo vivo, se pone al blanco vivo.  Los electrones llegan a la bombilla prácticamente nadando en el seno de un cable de cobre que llega hasta vuestra casa desde un edificio de la compañía eléctrica que se llama “centro de transformación” y suelen estar en locales en los bajos de los edificios o en casetas independientes marcadas con un triangulito amarillo.

Je, la cosa se va poniendo interesante.  Desde ese centro de transformación parten cables que van a todas y cada una de las casas de vuestro barrio.  A él también llega un cable más gordo que viene de otro centro de transformación aún más grande que el de vuestra calle.  Estos suelen estar en las afueras de la ciudad, aunque con lo que han crecido algunas ciudades, muchos de los más antiguos están prácticamente en el centro.  A los centros grandes llegan otros cables aún más gordos que vienen de las subestaciones, que son edificios de enlace entre los que consumen la energía (vosotros) y los que la producen (las compañías de generación eléctrica).  A esas subestaciones llegan unos cables gordísimos que vienen de las centrales eléctricas.  En definitiva, desde tu casa a la central eléctrica más próxima puede haber cuarenta, cincuenta o cien kilómetros.

Para que tú puedas encender la luz de noche cuando vas a beber un vaso de agua a la cocina deben de reunirse una serie de condiciones que no siempre tenemos en cuenta:

  • Debes haber pagado el recibo de la luz.  Parece obvio, pero si no pagas, te cortan el suministro.  Y creo que ya ni siquiera te avisan con anterioridad.
  • Los centros de transformación y las subestaciones deben estar funcionando.  Esto quiere decir que hay gente despierta en todo momento que se ocupa de que las máquinas que están en esos edificios nunca se paren.
  • Las centrales eléctricas deben estar funcionando en este mismo momento.  Al igual que para las subestaciones, hay una serie de personas cuyo trabajo es que las centrales trabajen veinticuatro horas al día, trescientos sesenta y cinco días al año.
  • Todo debe ir bien.  Los cables finos y los gordos deben estar en buenas condiciones (son el aperitivo preferido de las ratas), las máquinas de las subestaciones deben estar libres de averías y los generadores de las centrales eléctricas deben funcionar a pleno rendimiento.

Interesante aventura la que debe vivir un electrón cuyo viaje comience en el generador principal de una central eléctrica y termine en el filamento de tu bombilla, para acabar dando vida a un alegre fotón que iluminará tu cuarto.

Si tenéis dudas, animaos a preguntar.

La verdad nos hará libres.

La verdad sobre la luz


En respuesta a una pregunta de un conocido sobre la naturaleza de la luz…

A diario, la luz no sólo nos ilumina, también nos calienta.  La luz hace posible la vida en La Tierra, interviene en la formación de la materia orgánica a través de la fotosíntesis, nos ayuda a comunicarnos y puede convertir el día más triste en una explosión de vida y color.  Pero… ¿Sabemos realmente qué es la luz?

luz

La luz es una onda electromagnética, una sucesión de campos eléctricos y campos magnéticos que se transmite en una dirección determinada.  La luz no está compuesta de partículas, aunque a veces se comporte como tal.  La onda lumínica está formada por pequeños paquetes de energía que se llaman “fotones” y son la cantidad mínima de luz que se puede emitir, transportar y recibir.  Los fotones no tienen masa, no pesan nada y pueden viajar en el vacío a casi trescientos mil kilómetros por segundo.

Por otra parte, la luz es portadora de energía que al impactar en un objeto se manifiesta en forma de calor, por eso la luz calienta.  La onda lumínica puede reflejarse en todo lo que nos rodea y llegar a nuestros ojos, que transforman las ondas electromagnéticas en señales eléctricas que llegan a nuestro cerebro para formar las imágenes.  Es por eso que podemos ver.

Las plantas y las algas utilizan la luz para sintetizar materia orgánica a partir de materia inorgánica.  Los animales y los humanos necesitan materia orgánica para vivir pero no pueden sintetizarla, por lo que la dependencia de las plantas es total.  Las hojas de las plantas “fijan” la energía de la onda lumínica en un compuesto químico que se llama adenosín trifosfato (ATP), que luego emplean el resto de seres vivos como fuente de energía para el mantenimiento de la vida.

Características curiosas de la luz:

  • La luz no pesa.
  • Nada puede viajar más rápido que la luz.
  • La luz se transmite por el vacío.
  • La luz transporta energía.
  • La luz se transmite en una sola dirección.
  • No todas las ondas lumínicas son visibles.

Espero haber arrojado un poco de “luz” sobre el asunto, ¿Tenéis más preguntas?

La verdad nos hará libres.


A todos nos gusta sentarnos en nuestro mullido sofá a ver un interesante y disputado partido de fútbol, sobre todo si juega nuestro equipo favorito y nos acompañan unos amigos que han traído unas cervezas.  Lo que nunca nos hemos parado a pensar es cuánto nos cuesta esa agradable tarde (en términos monetarios, me refiero, las discusiones con la pareja no entran en la cuenta).  Desgranemos uno por uno los gastos que acarrea ver el partido en casa:

Fútbol tele

Energía eléctrica.

La energía eléctrica cuesta unos 7 céntimos de euro por kilowatio hora.  Si la televisión estará encendida unas 2 horas y tiene una potencia de 300 watios (los nuevos LCD), el coste de funcionamiento es de 4,2 céntimos.  Además, si hace frío encenderemos el radiador (o el aparato de aire acondicionado), no queremos que nuestros amigos estén a disgusto.  Nuestro radiador es de 1000 watios y estará encendido el mismo tiempo que el televisor más la tertulia posterior, lo que hacen 21 céntimos.  Las luces también están encendidas, unos 100 watios por decir algo, que son 2 céntimos.  El total por energía es de 27.2 céntimos.

Amortizaciones.

También hay que contar con el coste unitario de cada hora de “funcionamiento” de los enseres que utilizamos.  El televisor, por ejemplo, tiene aproximadamente 60000 horas de funcionamiento.  Si nos ha costado 1000€, el partido sale por 3 céntimos.  No voy a contar el desgaste del sofá porque me parece excesivo, pero sí que voy a tener en cuenta la posibilidad de que algún despistado lo queme con un cigarro, pongamos el 0,01%.  Si el sofá costó 800€, el coste medio es de 8 céntimos.  En total: 11 céntimos.

Cachondeo.

Esto es opcional, pero… ¿Quién no ha llamado alguna vez a un amigo seguidor del equipo contrario si el que ha resultado vencedor ha sido el nuestro?  La llamada, si es a un móvil, puede salir por 30 céntimos, con suerte.  Las cervezas las traen los amigos pero las patatas fritas y los aperitivos las pone uno, así que como mínimo es 1€ más, tirando muy bajo.  Si además invitas a tabaco el presupuesto se dispara hasta un total de 4,30€ por el cachondeo.

La casa por la ventana.

Eso no es todo.  El partido puede ser de pago por visión (12€), podemos invitar a cubatas (15€) o a pizzas (30€).  Además podemos tener en cuenta el salario de la señora de la limpieza del día siguiente, que serán otros 20€.  El total es una locura, no se si sumar o dejarlo para vosotros…

Así que los gastos van desde unos paupérrimos 38 céntimos de euro hasta la friolera de casi 120€.  Casi, casi, sale más barato irse a ver el partido al bar de la esquina y ¡puede que sea más divertido!

La verdad nos hará libres.


Hace pocos días, paseando con un amigo, vimos unas torres de alta tensión justo delante de unos bloques de pisos.  “Pero… ¿esto está permitido?”, preguntó mi amigo. “¿Por qué no iba a estarlo?”, fue mi respuesta.  “Dicen que los campos magnéticos que generan los cables producen cáncer”.  Me dejó con la duda, así que investigué un poco el tema.

A priori (como diría Kant) no hay evidencias de que los campos magnéticos estén directamente relacionados con la proliferación de enfermedades.  Desgraciadamente, tampoco hay evidencias de lo contrario. Para comprender mejor todo esto, veamos cómo podría influir un campo electromagnético en nuestro organismo.  Los campos EM los generan las corrientes eléctricas y los aparatos de radiofrecuencia: cables de la luz, electrodomésticos, motores, equipos inhalámbricos… en este preciso instante estamos totalmente inmersos en un mar de campos de todo tipo.  ¿Te encuentras mal en este preciso instante?

Si un campo EM es atravesado por un conductor en movimiento, provoca una corriente eléctrica en su seno.  Ahora en cristiano: si te mueves en las cercanías de un aparato eléctrico, se producirán pequeñas corrientes eléctricas por tus nervios.  Obviamente, cuanto más fuerza tenga el campo, más peligrosas serán estas corrientes.  En nuestra vida diaria, son inapreciables.  En el caso de los cables de alta tensión, tendrías que vivir ALREDEDOR del cable para que te causara algún efecto.

Otro inconveniente que producen los campos es el calentamiento de los tejidos humanos, algo así como un microondas en pequeño.  Para que tengáis un ejemplo, ved el siguiente video:

Por supuesto, esto no es verdad.  El calentamiento que produce el campo del teléfono móvil en el tejido es mínimo y jamás alcanzaría la energía suficiente para cocinar las palomitas.  Pensad en lo siuiente: el microondas consume 700 watios para hacer lo mismo, la batería del móvil sólo tiene 5 watios.  Imposible.

Para ir concluyendo, los campos electromagnéticos fuertes pueden ser peligrosos, pero la normativa legal en España es muy severa al respecto. Ninguna zona accesible por el ser humano está expuesta a campos de intensidad suficiente para producir daños en las personas.  Podéis seguir utilizando vuestros teléfonos móviles y observando cómo se cocina vuestra pizza con la nariz pegada al microondas.  Pero recordad que lo inocuo, cuando se administra de forma continua, puede resultar, cuanto menos, molesto.

Para más información, leed un informe de la asociación española contra el cáncer:

http://www.gencat.cat/mediamb/sosten/telf/pdf/aecc.pdf

La verdad nos hará libres.


Hay temas de los que no hablo porque no entiendo de ellos.  De otros no hablo porque no quiero entender.  De algunos hablo a todas horas y de otros sólo hablo cuando me preguntan.  A esta última categoría pertenece el mundo de la energía eléctrica, tan difícil de comprender para los no iniciados.  Amigos y conocidos han llegado a plantearme preguntas interesantes sobre la electricidad, y las respuestas a esas preguntas son tan esclarecedoras que descorren el tupido velo que tiñe al electrón en movimiento con un halo de misterio.  Allá van, una por una:

¿Es verdad que la electricidad se mueve a la velocidad de la luz?

No, no es verdad.  La electricidad son electrones en movimiento en el seno de un material, partículas que poseen una pequeña masa.  Para que algo se mueva a la velocidad de la luz, sería necesario proporcionarle una energía casi infinita (la energía es igual a un medio de la masa por la velocidad al cuadrado) y como en el mundo no existe ninguna fuente de energía infinita, no es posible que nada que tenga masa (por pequeña que sea) pueda moverse a la velocidad de la luz.  Sólo aquello que no tenga masa (como los fotones y las ondas de radio, por ejemplo) pueden viajar a la velocidad de la luz.

¿Se puede almacenar la electricidad?

No, no se puede.  Ya hemos dicho que la electricidad es un movimiento de electrones, y como no podemos “guardar” el movimiento, no es posible almacenar la electricidad.  Para que lo entendamos: se puede almacenar el aire, pero no el viento.

¿Y qué pasa con las pilas? Ahí se guarda electricidad.

En realidad, no.  En las pilas se guarda energía química, que produce una diferencia de potencial ente sus polos (positivo y negativo).  Sólo al unir sus polos mediante un conductor, la energía química genera el movimiento de los electrones.

Si no se puede guardar la electricidad… ¿Qué se hace con la que “sobra” de las centrales?

No sobra nada.  Se genera exactamente la que se está consumiendo en cada instante.  Si muchos hogares apagan la luz a la vez, las centrales generarán menos electricidad para compensar la caída del consumo.

¿Por qué me da calambre si toco un cable en tensión?

El calambre es la sensación de la electricidad pasando por tus nervios.  Provoca una contracción involuntaria de los músculos, que puede hacer que te quedes “pegado” o “agarrado” al cable sin poder soltarlo.  Por eso nunca hay que tocar un cable con la palma de la mano.  En caso de hacerlo (ni se os ocurra) es mejor con el dorso de la mano, ya que el espasmo recibido os aleja del peligro.

enchufe

¿Qué es lo que mata, la tensión o la intensidad?

Ninguna de las dos cosas (o las dos cosas a la vez).  Lo que realmente mata es la potencia liberada en el momento del calambre, que es lo que va a producirte las quemaduras.  Por otro lado, si la corriente eléctrica tiene suficientes niveles de tensión e intensidad y atraviesa el corazón, puede provocar que éste entre en fibrilación, deteniendo el flujo sanguíneo.

Me han dicho que la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma ¿Es verdad?

Aunque eso constituye el principio de conservación de la energía de la primera ley de la termodinámica, es sólo una verdad a medias.  Es cierto que en un proceso energético la energía no se destruye, sino que se transforma en otro tipo de energía.  Lo que pasa es que ese nuevo tipo de energía siempre es menos “aprovechable” que el anterior.  La energía siempre se “degrada”.  Ejemplo: si enchufamos un ventilador para estar fresquitos, no toda la energía eléctrica que consume el motor se emplea en mover las aspas, parte se convierte en calor por el efecto Joule, esa energía no la hemos aprovechado, se ha degradado.  Cuando se degrade toda la energía del universo, se producirá la muerte térmica del mismo.

Y tú… ¿Tienes más preguntas?

La verdad nos hará libres.


Se ha hablado mucho sobre la conveniencia de sustituir las bombillas de nuestra casa por las de bajo consumo pero de todos es sabido el alto precio que estas nuevas lámparas alcanzan en el mercado, por lo que muchos prefieren seguir utilizando las bombillas tradicionales.  Así que vamos a calcular, excel en mano, si de verdad hay ahorro o no en el uso de estas bombillas.

Partimos de la premisa de que en una vivienda habitual de 3 dormitorios hay una media de, por ejemplo, 20 bombillas de incandescencia de 60w, lo que da una potencia eléctrica de 1200w.  Por supuesto, no están encendidas todas a la vez, ni a todas horas del día, así que vamos a aplicar lo que se conoce en ingeniería como “coeficiente de simultaneidad”.  Suponemos que el uso irregular de esas lámparas equivale al uso regular y continuo del 15% de ellas.  De esta forma nos encontramos con 180w de consumo ininterrumpido (0.18kw).  A un precio de 0.114€ el kilowatio hora, tenemos que el gasto diario en iluminación es de 0.5€.

Veamos ahora el caso de las lámparas de bajo consumo.  Para obtener la misma iluminación, necesitaremos 20 lámparas de 11w cada una, ya que el rendimiento de éstas es mayor.  Así, con el mismo coeficiente de simultaneidad, la potencia se reduce a 33w en continuo.  Aplicando los valores anteriormente expuestos el gasto diario es de 9 céntimos de euro.

Lámpara de bajo consumo

Bombillas de bajo consumo, ¿Son la solución?

Hay que tener en cuenta también el coste de las bombillas, tanto de las de incandescencia convencionales como de las de bajo consumo.   El coste de las de bajo consumo es de aproximadamente 5€ cada una, por lo que el total de nuestras 20 bombillas serán 100€.  Las convencionales son más baratas, pero aún así tendrán un coste de, por ejemplo, 50 céntimos.  En ese caso, el coste de nuestra instalación de iluminación convencional asciende a 10€.

Hay otro tema, y es el de la duración de las bombillas.  Las lámparas de incandescencia tienen una duración aproximada de 1000 horas de funcionamiento, mientras que las de bajo consumo pueden llegar hasta las 10.000 sin problemas.  Esto quiere decir que habrá que sustituir 10 veces una lámpara convencional antes de que sea necesario hacer lo propio con su contrapartida fluorescente.  Como el día tiene 24 horas, habrá que reponer las lámparas incandescentes cada 277 días (recordemos el funcionamiento continuo y el coeficiente de simultaneidad), mientras que las  de bajo consumo  durarán 10 veces más.  Para facilitar las cosas, asumiremos el coste mensual de reposición, que será 1.08 para las convencionales y ¡oh sorpresa! Exactamente el mismo para las fluorescentes.  Recordemos que duran 10 veces más, pero que también cuestan 10 veces más.

Comparamos ambos supuestos en una gráfica del coste acumulado a través de los meses:

Llegado a un punto, se recupera lo invertido y empieza a ser rentable

Llegado a un punto, se recupera lo invertido y empieza a ser rentable

Aunque parezca increíble, habremos igualado costes en el octavo mes y a partir de ahí todo son ganancias.  Como ejemplo, al cabo de 10 años nos habremos ahorrado la friolera de 1300€.

Allá cada uno con sus cuentas…

La verdad nos hará libres.

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