Seguramente todos ustedes recordarán la gran alarma social que se montó cuando se dio a conocer la gran pandemia mundial de la gripe A H1N1, allá por Marzo del 2009.  A los pocos meses la Organización Mundial de la Salud la clasificó como Pandemia en curso, es decir, existe transmisión de persona a persona en tres países de regiones distintas con brotes comunitarios.  Probablemente el hecho de que los primeros casos reconocidos fueran niños estadounidenses influyó en el enorme impacto mediático que tuvo el virus.  A todas horas se hablaba de la gripe A, en las noticias de la televisión, los periódicos, la prensa electrónica…  todos teníamos miedo.  Empezaron a venderse en los supermercados unos botecitos con lociones para desinfectarse las manos, nos recomendaron no besarnos al saludarnos, no acudir al trabajo al más leve síntoma y otros consejos parecidos.  Los gobiernos gastaron millones de euros en adquirir vacunas ante la gran vorágine vírica que nos amenazaba.  Sin ir más lejos, España gastó 90 millones de euros en vacunas contra la gripe A, aunque sólo administró a la población una décima parte.  El sobrante, será destruido.  Es como quemar billetes, ¿O no? ¿A dónde han ido a parar todos esos “billetes sobrantes”?

El virus de la Gripe A

La tan temida Gripe A...

El beneficio aproximado de las compañías farmacéuticas encargadas del desarrollo, fabricación y venta de las vacunas ronda los 15000 millones de euros.  Para los que se le atraganten las cifras lo repito en otra terminología: quince mil millones de euros.  Es casi la cuarta parte del dinero que necesita España para recuperar la calidad de su economía ante la eurozona.

La pregunta que surge a continuación es obligada ¿Realmente era necesario todo ese gasto?  Vamos a comprobarlo.  En España el número de víctimas mortales a causa de la gripe A ha sido de 350, mientras que los fallecidos por la gripe “normal” rondan los 1000 anuales.  No podemos decir que las vacunas han salvado a la población, ya que la mayor parte de ellas ni siquiera se han utilizado.  Nos encontramos ante una gran mentira.  Nos han mentido vilmente al presentarnos la gripe A como una pandemia a nivel mundial que podría desencadenar un holocausto de fiebres y estornudos, cuando la mortalidad a nivel mundial ha sido 10 veces menor que la de la gripe estacional.

Juegan con nuestra salud y nuestro miedo, con el temor de ver infectados a amigos, familiares y a nosotros mismos.  Y todo por lo mismo de siempre… el maldito dinero.

La verdad nos hará libres.