¿Sabemos en manos de quién estamos?  ¿Sabemos quien gestiona las arcas municipales?  Expertos cualificadísimos, pensarán algunos, que han llegado a ocupar sus puestos después de triunfar en una larga serie de oposiciones de complejidad extrema.  Esto es, en parte, cierto, ya que en los ayuntamientos hay dos tipos de gestores: los electos y los técnicos.  Sólo los técnicos han opositado.  Sin embargo, los electos han pasado por un filtro aún más duro si cabe… ¡Las elecciones municipales!

avestruz

El autor gaditano J.C. Sánchez Enríquez satiriza la gestión municipal en su libro “Todos los ayuntamientos son Iguales”, donde relata las divertidas situaciones que se dan en un pueblo imaginario (Monteagudo) cuando el área de turismo, en un intento de atraer visitantes a la zona, se deja engañar por un vividor pseudo-empresario y adquiere un avestruz.  De forma casi inmediata, todo el pueblo se declara en contra de tan desdichada compra.  Para empezar, la oposición aprovecha la ocasión para desacreditar al actual alcalde, Rafael, y cubrirlo con un velo de descrédito.  Éste, se apoya en su equipo de concejales, entre los que destaca (por su comicidad) el de urbanismo, que sólo quería acceder al cargo para tapar los socavones de su calle que tanto atormentaban a su esposa.

Los ecologistas también se le echan encima, liderados por el simpático Margarito que, entre lance y lance de su tórrido romance con la ya madura Hortensia, dirigirá sus pancartas, berridos, sentadas y “manifas” a socavar la ya de por si dañada imagen del edil de turismo.  Los sindicatos no podían faltar en la fiesta, así como la policía local (preparada para actuar con inmediatez ante cualquier desorden) y los técnicos de protección civil, que también tendrán su propia batalla que librar.  Finalmente serán las asociaciones de vecinos y sus líderes los que, mientras buscan financiación para que sus mujeres puedan lucirse en su próxima verbena, atraerán el enorme pájaro a su terreno.

En tono jocoso se plantean muchas situaciones cuya resolución parecería sencilla a simple vista, pero que en el contexto del mar de papeles, chupatintas y enchufes de un ayuntamiento, se convierten en el más irresoluble de los laberintos.  Lo más divertido fue ponerle caras conocidas a los diferentes personajes de la historia, en función de sus “virtudes”… ¡Seguro que vosotros haréis lo mismo cuando lo leáis!

Esclarecedor y recomendable a todas luces.

La verdad nos hará libres.