La vida del ser humano es como el panel de mandos de una inmensa nave espacial, lleno de controles, pantallas, palancas y botones de todas las formas y colores.  El rumbo y derroteros que tomará nuestra nave dependerá en gran medida de los controles que accionemos y los botones que pulsemos.  Si entramos en la atmósfera de algún planeta es el momento de oprimir el botón que activa los escudos deflectores, y si lo que se avecina es una batalla habrá que accionar el mando que dispara los lásers de cola.  Pero entre todos los controles, todas las luces de colores y todos los displays de visualización hay un botón que destaca.  Es más grande que los demás, es de color rojo vivo y está protegido por una plaquita que impide su accionamiento por equivocación.  Es el BOTÓN ROJO:

 

El Botón Rojo

Siempre debe existir una vía de escape, una salida alternativa.

 

El Botón Rojo, de la misma forma que en la nave espacial representa el salto al hiperespacio, la activación de las cápsulas de escape o la llamada a las fuerzas especiales interplanetarias, también debe existir en nuestras vidas.  Hay que tener presente que, por muy mal que se presenten las circunstancias, siempre existirá un lugar al que acudir para recibir, cuando menos, una palabra reconfortante.  Y seguro que si indagamos un poco más, si estudiamos con dedicación los manuales de control de nuestra nave, descubriremos que hay más de un botón rojo.  A veces será una palanca amarilla o un volante escondido detrás de una compuerta, pero siempre habrá más.

La mayoría de las naves nunca pulsan su botón rojo, no les hace falta.  Mientras la suerte siga sonriendo no habrá ningún problema y los caminos alternativos permanecerán inexplorados.  Igualmente nosotros pulsaremos nuestro botón rojo en muy contadas ocasiones, pero debemos conocer de su existencia para activarlo cuando todo lo demás falla.

Hoy, a las seis de la mañana, me llamó un amigo que hacía años que no sabía nada de él.  Tenía problemas, balbuceaba a causa del vino y apenas se le entendía.  Pulsó su Botón Rojo particular.

El mundo también necesita que se pulse el botón rojo.

Y tú, ¿Has pulsado alguna vez el botón rojo?

La verdad nos hará libres.